Cajón de sastre

Es una época confusa y a nadie hay que explicarle lo que ha pasado, está pasando incluso puede pasar. Hay vivencias individuales que ya han marcado la vida de millones de personas en todo el mundo por múltiples y variadas razones. Y luego está la parte colectiva de esta pandemia. Quizás la demostración más palpable de que hay una única humanidad y que un virus ha venido a recordarlo, nada, salvo la aún pelea de la ciencia nos puede preservar de manera global. Ni las fronteras, ni las ideologías, nada sirve delante de la enfermedad, de cualquiera de ellas…

Y dentro de esa humanidad resulta que hemos descubierto que hay millones de epidemiólogos, virólogos y también filósofos, como no, historiadores que conocen al dedillo todas las pandemias que nos han azotado durante siglos, los que tienen escrito un manual de como actuar en estas situaciones pero se lo habían callado, y se lo siguen callando, aunque señalan con un genérico “los muchos errores cometidos”. Hay también politólogos expertos en libertades individuales y colectivas… En fin, cómo se puede entender estoy hablando irónicamente. Pero todo esto que en el país en el que en cada uno de nosotros hay un seleccionador de fútbol y algo más dependiendo del momento, algunos han encontrado su sitio en medios de comunicación y. por supuesto, en las redes, esa jungla ya más peligrosa que cualquiera de las que adorna el planeta. Dicen por ahí los que saben que en 100 metros cuadrados de Amazonas hay decenas de especies que pueden acabar contigo. Pues las redes viene a ser eso sin el aspecto letal, pero sí el de insultarte, denigrarte y muchas cosas más por cientos de especímenes como el opinador de sofá, el broncas profesional, el que es incapaz de hablar con nadie pero aquí tiene su foro, más sectas nacionales, científicas, pseudocientíficas, terraplanistas, anti vacunas, conspiranoicos, curanderos, anti-todo,…

Y que decir de los que tienen un altavoz, digamos tradicional, tertulias de radio o televisión, columnas en diarios y periódicos, el parlamento y los parlamentos, los ayuntamientos. Si pudiéramos elevarnos sobre todo ello el pandemonium de majaderías de todo tipo que han sonado estos días de sería espectacular. Y fundamentalmente, los que aprovechando cualquier circunstancia habían comenzado a montar su particular circo para tumbar al gobierno y que ahora han añadido otra pista para sus números. Eso sí jamás sabremos que habrían hecho ellos porque no lo dicen.

Tranquiliza escuchar a los que saben y a los que tratan de sacar esto adelante en medio del ruido. Los que auguraban una mejora general de la humanidad no sé en que se basaban porque lo que siempre va a ser y ha de ser, es el rigor, la profesionalidad, el método, el ensayo error, la felicidad general como objetivo, la ética como guía y el diálogo como instrumento… Y, desgraciadamente, el barro ha subido hasta el primer piso.

3 comentarios sobre “Cajón de sastre

  1. No sé si la metáfora es tuya o prestada, pero es excelente y oportuna: ¡El barro ha subido hasta el primer piso! Estamos chapoteando en el barro y uno cree ahogarse.

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