Pablo Manuel y la derecha

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Comenzaré diciendo que a partir de ahora voy a llamar, tal y como hace el periodista Miguel Ángel Aguilar, Pablo Manuel Iglesias, que es como se llama, al líder de “Podemos”. Y lo hago porque incluso en esto no son inocentes, son maestros de la confusión y el olvido. Así que Pablo Iglesias sólo hay uno, el fundador del PSOE y la UGT y el otro es lo que es. Así que vamos a por el asunto de hoy que es la más que probable convocatoria de elecciones.

Voy a poner por escrito una teoría y un posible resultado final tomando como base datos e intuiciones, ya sé que no es muy científico y alguno se echará las manos a la cabeza, pero como ahora es tiempo de indocumentados que escriben y pontifican sin cesar, me arriesgo a decir la mía.

Nunca estuvo en la cabeza de “Podemos” pactar nada y sí estuvo en la cabeza del PP que el partido de Pablo Manuel creciera (el gurú Arriola dixit ¿o alguien se piensa que el apoyo de medios y periodistas es gratuito y de verdad?) Partiendo de estas dos premisas, la segunda demostrable, la primera a la actualidad me remito, no hay que hacer muchas cábalas para entender que ambas formaciones son las más interesadas en que haya elecciones. Las encuestas dicen que el partido de Pablo Manuel baja, eso sería óbice para que intentaran evitarlas, pero no, porque en el ADN de “Podemos” está el arte de la destrucción tan querido por los que dicen ser de extrema izquierda (aunque no se sepa exactamente lo que son) Su lógica creo que transita por otro derrotero. Han quemado al líder del PSOE llevando al partido a un más que probable proceso interno de reconstrucción que en absoluto es lo más necesario ahora, además de un posible estancamiento cuando no retroceso en votos. Porque de eso se trata, de la hegemonía en la izquierda desde el populismo más abyecto. En la cabeza de Pablo Manuel (que por cierto de legislación y conocimiento político anda justito por las perlas que va soltando) da lo mismo perder diputados, basta con él y unos cuantos, porque no se trata de gobernar, se trata de situarse eternamente en la oposición donde el discurso populista, quietista donde los haya, está más cómodo. Y para que ese discurso tenga resonancia entre las buenas gentes de izquierda no hay nada como que el poder lo ostente la derecha. Contra la derecha se vive bien y cuanto mayor poder tenga esta más demoledor es el discurso populista que nunca llegará nada, pero mantendrá sus bases intactas. Porque el señor Pablo Manuel si en algo es maestro es en teatro y lenguaje, y esa es la base un lenguaje que varía en función de la necesidad, que humilde le vimos ayer dejando la decisión del pacto al pueblo, tono bajo, de persona que ha sufrido decepción, de que lo ha intentado todo para evitar el desastre, pero nadie le comprende, él que es el heredero del auténtico pensamiento socialista y llora por las esquinas la traición del PSOE… Y el PP frotándose las manos, su operación de que quede reducida a mínimos el único partido de izquierdas que puede hacerle sombra continua, sus bases intactas, su voto incólume y enfrente un vociferante líder que jamás podrá llegar a gobernar. En su día hablé del efecto Thermidor, aquella etapa conservadora que siguió a la revolución más extrema de los jacobinos franceses terminando en un gobierno dictatorial, pues bien, aquí no va a hacer falta que ni siquiera los jacobinos tomen el poder, directamente Thermidor.

¿Y la gente de izquierdas? Unos seguirán votando al PSOE. Seguramente cada vez menos, y los de “Podemos” seguirán la táctica del populista, el mundo se refleja en el lenguaje, sólo hay que hablar para convencer y aunque ahora decrezcan en diputados, ellos seguirán a lo mismo porque Pablo Manuel seguirá entrando en el Congreso con su mochila y su camisa, no a hacer política, esa ya la hará la derecha y cuanto más dura mejor, a buscar el titular y la portada, el que la dice más grande sale en los papeles. Y el PP a mandar que para eso estamos, en resumen, el bipartidismo en su estado más cutre porque Ribera y Ciudadanos se mueven en el mismo parámetro y con un agravante, a estos sí les gusta por motivos políticos y económicos que gane Rajoy. ¿Alguien se imagina a Iglesias teniendo enfrente un gobierno de izquierdas que deroga la reforma laboral del PP o la educativa o tantas otras? ¿Qué haría si no puede dispara su verbo? ¿Sin poder esbozar esa sonrisa de “ya la he liado”? ¿Cómo podría vivir Pablo Manuel y su “Podemos” que ya grita cuando le ven “No al pacto, no al pacto”? Y cuanto más se grita Rajoy más se crece diciendo que se mantendrán las reformas que han sacado a España de la crisis, el carro del triunfo le espera con Pablo Manuel aguantando la corona de laurel.

Y ahora el PSOE… ¿Quo vadis Pedro? Engañado por el populismo que nunca tuvo intención de nada salvo de hundirlo, a él y a todo el partido, y asediado por las lógicas internas que aflorarán en cuanto se convoque las elecciones, un partido en el que una parte nunca apoyó al Secretario General en su continuo asalto al poder. Poco queda ya, con unas elecciones que verdaderamente el PSOE no quería (salvo los artistas de la destrucción interna) que intenta por responsabilidad, y repito, por responsabilidad, formar gobierno probablemente saliendo a un campo de batalla que no le convenía y en él ha terminado siendo acribillado por tres lados. De nuevo “Cautivo y desarmado el ejército rojo…” A partir de ahora a la selva a sobrevivir y a esperar.

Lo dicho, es una teoría, datos e intuiciones una mezcla a veces explosiva… y la mayoría de las veces muy, pero que muy pesimista.

 

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