Hoy voy a plantear una cuestión sobre la que necesito consejo. Y no es cuestión baladí ni mera retórica, agradeceré cualquier parecer ya que pensar no es pensar si no es con los demás.

Ya he mencionado muchas veces mi vocación, la historia, y mi oficio, la enseñanza. Durante muchos años he estado explicando el fascismo en los años 30, su descripción, sus causas, lo que significó y su no desaparición como ideología. Hubo un tiempo en que sonaba a cosa del pasado, a que la vacuna había surtido efecto y nadie en su sano juicio podía caer de nuevo en el error, sí, error. Pero, cómo todo el mundo sabe y puede constatar el fenómeno ha vuelto y cada vez de manera más descarnada, sin disfraces, en USA, en VOX y, ayer mismo en una macro manifestación neo fascista en Italia dando vivas a Benito Mussolini en el aniversario de su ejecución.

¿Cuál ha de ser el papel de un profesor de historia o de filosofía en todo esto? (podría extenderlo al papel de la educación pero en un sistema de asignaturas tan estancas como el que tenemos, un mundo de francotiradores, me limito a lo que me puedo permitir) Si durante años explicas lo terrible de aquellos años 30 y 40 y ahora está delante ¿Qué debes hacer? ¿Exponer lo que está sucediendo? Sin duda, la acusación de adoctrinamiento sería inmediata y no sólo por parte de la extrema derecha. Pero. entonces ¿Para que sirven esas asignaturas que tienen el humanismo por base y bandera? ¿Cómo permanecer impasibles ante los carteles que ilustran este comentario? ¿Es lícito comentar el de hace 90 años y no el actual? ¿Esperar que un alumno o una alumna se den cuenta y pregunten? ¿Y qué responder? ¿No tomar partido? En una cosa tan seria no debería usar el humor pero me recuerda aquello que decía el maestro Gila cuando explicaba como detuvo a Jack el destripador a base de indirectas, “alguien ha matado a alguien” y así durante días hasta que el otro no pudo más y se entregó ¿tratar de lanzar indirectas en clase para que se den cuenta?

Educamos, sí, pero cuando tienes delante lo que tienes hay que tener todas las precauciones. Precauciones para que no te acusen de adoctrinar en tus convicciones, precauciones para respetar el pensamiento de alumnado y familias, precauciones para no convertirte en guía ideológico. Asignaturas tan sensibles por sociales y comprometidas como la Historia y la Filosofía siempre estarán en el límite. Pero ahora es cuando, cómo escribió Nuccio Ordine, se demuestra la utilidad de lo llamado inútil. Soy consciente de que lo que a mí me parece una lucha a otros les pueden parecer otras y usarlas para otros intereses, la línea es muy delgada y alguien se puede sentir llamado a tareas mayores relacionados con eso que se llama “Woke”, identidades, que en vez de intentar defender sus derechos, quiere centrarse sobre sí misma y decir: yo soy la buena, nadie me entiende y me da igual porque no lo necesito. Pero ahora estamos en lo que estamos, un fenómeno que ha retornado y que plantea un dilema.

Quizás no sería tan problemático, aunque siguieran siendo , en otro diseño educativo en donde hubiera una materia de formación ciudadana pero ya sabemos como terminó aquello. Al no tener ningún tipo de contacto con lo político de forma reglada las únicas que les acercan al mundo de la organización social y su devenir a lo largo del tiempo son Historia y Filosofía ¿Pero para qué? ¿Puedo señalar desde mi conocimiento o me acusarán de dogmático, creído en posesión de una verdad que no es la de otros? Umberto Eco advirtió contra el fascismo de manera simple y clara (“Contra el fascismo”) y tanto y tantos otros ¿Es ético, cómo profesor de Historia, explicar las nefastas consecuencias y hechos de un fenómeno del pasado y no hacerlo con lo mismo en la actualidad? Personalmente me siento mal porque creo como Brecht que cuando se quiso hacer algo ya era tarde, pero también soy consciente de la caja de Pandora (ya abierta por algunos) que puede ser.

Nada ni nadie está exento de contradicciones, quizás más en el mundo de las humanidades donde no puedes establecer reglas generales y sólo resolver cuestiones individuales, pero si para algo están es para hacer el mundo mejor y formar buenas personas en su vida y en la sociedad. Porque esos que están ahí dando vivas a Mussolini seguro han ido a la escuela, pero la vacuna ha fallado, puede ser por no conocer el valor de la formación humanística o, no concedérselo que también es posible ¿Qué hacer?

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