14 de abril de 2021. El presidente del gobierno Pedro Sánchez comparece en las Cortes y comienza recordando la efeméride de la proclamación noventa años atrás de la Segunda República española. Y no sólo eso, el provocador va y cita historiadores serios para glosar la naturaleza democrática de lo que aconteció tras aquel día y, horror, los derechos que se conquistaron.

Menos mal que los guardianes de las esencias históricas salieron al paso de semejante desatino y atentado. Comenzó la ronda de azotes el diputado Casado que dijo que el PP no celebra fechas que han dividido a los españoles. Es decir, algo que sucedió hace noventa años en medio del entusiasmo popular y convirtió a España en una democracia homologable a las europeas divide a los españoles. Teniendo en cuenta la premisa hemos de suponer es que eso de la división afectó a los que siempre habían tenido el poder y les fastidió perderlo hasta niveles que todos conocemos. Pero le compro el argumento al señor Casado, él no quiere dividir, por eso el alcalde de Madrid y portavoz de su partido, retira placas a represaliados en el cementerio de La Almudena, ordena quitar y destruir la placa de la casa de Largo Caballero mientras se mantienen las de algún falangista. Pero ellos no están por la división, no, están por borrarlo todo, bueno todo no, la “Victoria” ahí está.

Continuó el azote con Abascal en la tribuna que tiró de manual, franquista, por supuesto, bramando que la República fue un régimen criminal secuestrado por socialistas y comunistas que llevó a España a la Guerra Civil. Toma ya, claro, directo, sin despeinarse. Cuarenta años de manuales de historia franquista no podían caer en balde sin olvidar a los Pío Moa y adláteres que repiten insistentemente la tesis. Que capacidad de síntesis, que lección de historia en un segundo, basado en investigaciones serias, escuelas historiográficas de prestigio. Y es tan bueno en lo suyo que hasta utiliza el mismo lenguaje guerra civilista de los años treinta, tan metido está en el papel que parece llevar su correaje limpio y reluciente sobre la camisa azul nueva y planchada, que estampa. ¿Anacrónico? por favor, un patriota que nos ha hecho volver a los treinta y hacernos ver lo canallas y criminales que fueron los rojos que cinco años antes estaban preparando la carnicería. Y lo hicieron tan sutilmente que consiguieron que se sublevaran los buenos españoles en una acción que tenía por objetivo que noventa años después las mismas fuerzas se hicieran con el control del país. Menos mal que los de la cosa eterna siguen ahí vigilantes.

Y falta la tercera, Inés Arrimadas que subió de poli bueno y que repitió lo único que parece alguien le enseñó en la escuela, que la Guerra Civil sucede en el libro al tema de la Segunda República, por lo tanto causa efecto. Suicidio colectivo, dijo y que eso de la historia no le interesa a nadie porque la gente está por tras cosas. Le doy la razón la pena es que en este estar por encima del bien y del mal iguala a los unos y los otros. Esta es de las de “todos tuvieron la culpa”, “todos hicieron barbaridades”. En resumen, República igual a Guerra Civil. Cualquiera le explica que pasaron cinco años antes de aquello y hasta se hizo política, pero creo que sería inútil.

Como era de esperar la sola mención del hecho excita los ánimos de nuestra derecha. Es normal, la derecha que estaba dentro del orden republicano, que la había, desapareció con ella. La que quedó procede de la Victoria de abril del 39, son hijos de ella y están orgullosos, eso es lo que hay. Menospreciar y calumniar con saña aquellos cinco años son parte de su ADN, justificación impagable de lo que hicieron sus mayores.

Noventa años de una efeméride que la historia, la que hacen los que saben, ha explicado en todos sus detalles, investigaciones serias con la ética que obliga a no inventar ni a narrar sólo lo que a uno le puede interesar. Lo triste y, a veces, desesperante, es ver cosas como las de ayer. Dedicado a la enseñanza de la historia ver como se prostituye en minutos desde una tribuna que pueden escuchar millones de personas, como se utiliza el pasado para justificar las idioteces actuales, escuchar como se desprecia a miles y miles de personas que vivieron aquello, que empeñaron sus vidas como hacemos nosotros en el presente. …Da verdadero asco. Como echo de menos al gran José Antonio Labordeta, que ganas de subir a la tribuna y mandarlos a la mierda

2 comentarios sobre “Los de Colón y la República

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