Pablo M. Iglesias nos ha sorprendido una vez más con sus conocimientos de historia comparada. Recuerdo cuando nos dijo que había que leer la “Ética de la razón pura” un libro de Kant que sólo lo ha hecho él porque literalmente no existe. No entraré en otras cuestiones que no me atañen pero en el tema de la historia soy beligerante. No es la primera vez ni será la última que alguien se siente legitimado para pontificar sobre historia. Colau y el descubrimiento de América, Ramón Tremosa y que lo del 36-39 fue una guerra de España contra Cataluña, lo del ayuntamiento de Madrid y su neura contra Largo Caballero, Indalecio Prieto y los republicanos en general. Resumiendo, los que han de aprender que si no sabes de algo no hables, porque si no quedarás como un ignorante, o un manipulador extremista sin escrúpulos o un idiota. Y ahora Pablo M. Iglesias nos obsequia con una sesuda reflexión, reducida a un “sí” igualando el exilio republicano del 39 y Puigdemont. Un “Sí”, totalizante, dogmático y categórico sin recovecos ni matices, un “sí” de rotundidad histórica. Manuel Azaña, Negrín, Federica Montseny, Dolores Ibarruri, Lluis Companys, Antonio Machado, Salvador de Madariaga, Fernando de los Ríos, Clara Campoamor, Margarita Nelken, Victoria Kent, Rafael Alberti, Pablo Picasso, Margarita Xirgu y los miles y miles de hombres y mujeres que salieron por la frontera son como Carles Puigdemont… Insultante.

Enumeraré lo que incluye el “sí” de Pablo M. y que, por supuesto puede ser ampliable.

1- El exilio republicano se produjo por defender el régimen democrático legalmente constituido de la República Española. Carles Puigdemont se va por subvertir el orden democrático legamente constituido.

2- Carles Puigdemont se fue después de meterse un aperitivo en Girona y decirle a sus colaboradores que al día siguiente fueran a los despachos. Las fotos de la salida por los pasos fronterizos de Francia del exilio republicano lo dicen todo.

3- Los republicanos fueron encerrados en campos de concentración, Gurs, Argelès, Saint Cyprien, Barcarès, Septfonds, Rivesaltes y Vernet d’Ariegue… Cómo se puede ver en Waterloo no había ninguno.

4- No sólo salieron de España sino que luego tuvieron que salir de la Europa ocupada por los nazis la mayoría de pasajes pagados con los fondos de la República exiliada.

5- Una de las sangrías del exilio fue la de los intelectuales y no veo yo que los Puigdemont, Comín, Ponsatí y demás estén en esta línea…

No sé que más hace falta. Si no se sabe no se habla, si no se sabe se escucha a los que saben, hablar por hablar conduce al ridículo y, si encima un episodio como lo sucedido en Cataluña se compara con el exilio del 39, sólo porque alguien ha decido calificar lo de Waterloo de esa manera, trivializándolo y retorciéndolo hasta el esperpento, significa que no hemos aprendido nada y que el altavoz sigue en los que alardean de ignorancia.

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