Homenaje a Salvador Allende

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Hace cuarenta años del asesinato del presidente Salvador Allende. No voy a hablar de su biografía ni de cómo se desarrolló aquel aciago día que culminó en el discurso tantas veces escuchado “…Mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las amplias alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor…”. Es imposible no hablar de historia pero no quiero hacerlo como profesional, quiero hacerlo desde los recuerdos de un niño de entonces diez años que vio a su abuela llorar porque habían matado al presidente de Chile. Ese es mi primer recuerdo político, si se me permite la expresión. Era el año 1973, en una España con una dictadura que agonizaba en un anciano que continuaba hablando, si se le podía llamar así, de contubernios judeo masónicos. Mis recuerdos continúan con una cinta casi clandestina en cuya portada se podía ver un puño pintado con los colores de la bandera de Chile. Quilapayún era el grupo y comenzaba con “Compañero presidente”, continuaba con “El rojo gota a gota irá creciendo” “Elegía al Che Guevara” y terminaba con “El pueblo unido jamás será vencido”. Y después ¿o antes?, los recuerdos no suelen clasificarse ordenadamente, llegó aquella voz inconfundible que era como un exorcismo con la que día tras día se convertía en una de las dictaduras más sanguinarias de la historia, “Te recuerdo Amanda” cantaba Víctor mientras no quería ir más a la Molina y dormía al negrito. Víctor Jara, también asesinado. Y las “Veinte canciones de amor y una canción desesperada” del gran Neruda muerto en Valparaiso… Recuerdos de infancia y adolescencia que aún perduran. “Missing” de Costa Gravas allá por el año 82 nos puso delante la barbarie mientras conseguía una grabación en video de “La batalla de Chile” de Patricio Guzmán que guardo como oro en paño. Recuerdos y más recuerdos que después se convirtieron en la base de un conocimiento más profundo de la vida de aquel hombre que a pie de puerto recibió a los exiliados del “Winnipeg”, de la Unidad Popular y de su final en La Moneda. Cada 11 de septiembre mi familia y yo vamos al homenaje a Salvador Allende que se celebra en Barcelona, cada año un nudo en la garganta escuchando sus últimas palabras “…Ante estos hechos sólo me cabe decirle a los trabajadores: yo no voy a renunciar…” “…Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen, ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos…” “… Me dirijo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra: a la campesina que creyó en nosotros, a la obrera que trabajó más, a la madre que supo de su preocupación por los niños…”… Y finalmente, permitidme una debilidad, el final del acto cantando “Venceremos”, la canción de la Unidad Popular ”…Sembraremos las tierras de gloria, socialista será el porvenir…”
Salvador Allende, presente, ahora y siempre

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