Una reflexión personal sobre el 25N

Falta una semana  para las elecciones y todas las encuestas dan la victoria CiU y una subida de ERC mientras el PSC se hunde siendo el único damnificado de estas desgraciadas elecciones. Las encuestas son lo que son, encuestas, fotografías de un momento determinado pero mentiría si no dijera que su efecto sobre la moral es demoledor y supongo que debe conseguir aquello para lo que se conciben y cocinan, que el indeciso se suba al carro del ganador.  Dentro de una semana lo sabremos

El presente escrito es un intento de explicar unas sensaciones personales y que no puedo negar teñidas del negro de la negatividad, no sólo por el hecho de los malos resultados que se auguran al socialismo sino por todo lo que rodea a este proceso y que ha puesto de manifiesto.

En primer lugar el hecho de que vaya a ganar estas elecciones un partido que lleva dos años desmantelando el estado bienestar y cuyo balance de gestión es nefasta a cargo de lo que Artur Mas llamó el “govern dels millors” y que han resultado pésimos. Un partido cuya sede está embargada por haber recibido fondos ilegalmente, por no hablar de Unió y sus constantes casos de desvíos de fondos y opacidades. Pues bien, a los dos años cambio de discurso tras una manifestación del 11S a la que según Artur había que prestar oídos porque era la voz del pueblo. Sin embargo, los del día 14, huelga general contra los recortes, no era la voz del pueblo supongo que sería la voz de unos indocumentados ignorantes que no entienden  que la política del govern es la mejor y necesaria y que la patria todo lo cura. Pero lo peor es que todo ha quedado tapado por una campaña demagógica, apelando al sentimiento, sin ningún tipo de vergüenza y escrúpulo, engañando sin cesar, donde lo que hay es una oligarquí que entiende el derecho a decir como exclusivo y que cuando habla de estado propio se refiere a  estado propiedad privada de una burguesía cuya historia es de las más penosas que se puedan contar y cuyo pacto y entendimiento con la oligarquía española ha sido siempre total. Y mi sensación es que exactamente igual que ahora, una campaña de enfrentamiento y ninguneo del resto de opciones absolutamente pactada apelando al sentimiento para que no se hable de que son los gobiernos más retrógrados de la historia de la reciente democracia. Todo ello aderezado por unos medios de comunicación absolutamente y descaradamente al servicio de este pérfido juego en el que la política está siendo conducida a la cloaca entre el mesianismo de unos y lo retrógrado de los otros.

Pero hay que hablar también de la izquierda. El tripartito lastra. Mentira. Resulta que los dos partidos, permítaseme la expresión “parásitos” de aquel gobierno crecen en el perverso juego de los mayores. El único perjudicado es el socialismo, pim, pam, pum de todos. El PSC, un partido que puede haber cometido errores pero molesto para todos, derecha e izquierda. Y lo más grave, la ideología que lo sustenta está siendo laminada y empujada a la marginalidad de un estudio de épocas pasadas, porque, y repito,son mis sensaciones, el resto de la izquierda no merece ese nombre, son otra cosa, una suma de ambigüedades llenas de contradicciones más o menos progres que recuerdan en ocasiones el buenismo del socialismo utópico.

En estas elecciones nos estamos jugando cosas que creí ingenuamente que estaban aseguradas. Nos jugamos que la política no sea el espectáculo rancio, manipulado y, sí, asqueroso, al que estamos asistiendo. Que las personas vuelvan a ser el centro de la discusión y no las entelequias que sólo ocultan intereses de clase. Que las palabras libertad, igualdad y fraternidad, justicia social, equidad, igualdad de oportunidades, pasen a la historia. Que la revolución conservadora que comenzó hace 30 años y que no vimos ni entendimos alcance su objetivo final, convertir el mundo en un lodazal de egoísmo e interés particular.

No sé lo que pasará, la semana que viene lo comentaré, ahora me embarga el pesimismo, pero quisiera creer en que la historia nos dará la razón, que la verdad se impondrá, que toda esta pandilla de demagogos insaciable recibirá su castigo, que el mundo será justo y todo el mundo tendrá igualdad de oportunidades… En fin, dejadme que siga siendo socialista.

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