(publicado en mi sección «Pensar es resistir» de Endavant el 20 de marzo de 2026)
En 1996 llegó a las pantallas “Tocando el viento”, una maravillosa película de Mark Herman protagonizada por Ewan McGregor antes de que se nos hiciera maestro jedi. Pertenece a ese género de cine social británico que tan buenos momentos nos ha hecho pasar como “Pride” de 2014 de Matthew Warchus. Pues bien, la película narra la historia de una pequeña comunidad minera amenazada por el cierre durante la época de Margaret Thatcher en la que una banda de música compuesta por trabajadores y parados trata de mantenerse en pie en medio de un oscurísimo futuro. Uno de los mineros tiene que trabajar de payaso en fiestas infantiles y en un momento de desesperación grita “¡Dios te llevaste a John Lenon, ¿por qué no te llevas a Margaret Thatcher?!”.
No se trata de desear el mal a nadie, sólo faltaría, ni de hacer una disertación teológica sobre el plan de Dios y lo inescrutable de su mente o, para los poco píos, sobre el curioso determinismo de la naturaleza. Se trata de dar unos datos ante el grito de desesperación del minero. Vamos con algunos longevos que hubieran ahorrado unos cuantos disgustos de no haberlo sido tanto. Stalin, 30 años. Hitler decidió quitarse de en medio, 12 años. Mussolini 20 años hasta que los partisanos le hicieron abandonar este mundo. Franco, 40 años, Pinochet, 17 ambos en la cama. Videla sólo estuvo cinco años, pero fue a misa diaria hasta casi los 90. Esto es historia.
Pensemos en hoy en día. En Trump, Netanyahu, Putin, en su envidiable salud. Y vuelvo a decir que no es desear el mal a nadie, no como ellos, o como aquellos religiosos que rezaban para que se fuera el Papa Francisco. Supongo que León XIV estará recibiendo los mismos ánimos. En cambio Trump es arropado y bendecido por todos los predicadores del lugar, Putin por sus popes y Netanyahu por sus rabinos. Y ahí están, perpetuándose en el poder porque la historia dice que los “grandes hombres” deciden cuando se van. En cambio, cuantos abandonaron este mundo antes de tiempo después de haber hecho felices a tantos, Lenon, Marley, Pepe Rubianes, Almudena Grandes, Van Gogh, Frida… Así que ¿qué quieren que les diga? A veces me sorprendo pensando como el minero.