¿Quo vadis España? el totalitarismo a escena

Los santos inocentes. Mario Camus (1984)

La desaparición del gran Juan Diego, el último de los memorables protagonistas de «Los santos inocentes» de Mario Camus, basada en la novela de Miguel Delibes, ha puesto de nuevo en nuestras pantallas una de las joyas de la cinematografía española. Algunos la habrán visto por primera vez y otros nos hemos vuelto a estremecer con la negrura de aquella España de los años 60, con los gritos de la niña chica mientras Azarías llamaba a la milana y se orinaba las manos para que no se le agrietasen. Régula repitiendo una y otra vez «lo que usted mande, para eso estamos», Paco el bajo olisqueando el suelo como un perro, los ojos de Nieves y los silencios de Quirce. Y el señorito Iván, arquetipo del cacique prepotente, del amo de las tierras y, por lo tanto, de las vidas de los que en ella habitaban. La España de los 60 de clasismo radical, de totalitarismo en todos los ámbitos de la vida porque para eso había vencedores y vencidos. Desprecio al considerado inferior, convertido casi en animal y con el que no hay miramientos pues se debe al que manda, al que ha mandado toda la vida, porque así ha de ser, y ahí están la marquesa y el obispo para recordarlo con la omnipresente figura del general Franco junto a las fotos de familia.

Creíamos que las pandemias y las guerra en Europa eran cosas del pasado, que sólo debían ocuparse de cosas así los libros de Historia, pero hemos visto que no. ¿Hemos dejado atrás la España negra de «Los santos inocentes»? Diría que sí, pero lo que me pregunto es si algún proyecto político no añora aquellos tiempos y, no sólo añora, sino que pretende el retorno.

La extrema derecha no es privativa de España, pero hay una diferencia sustancial entre esas y la de aquí. Y esa diferencia es que el totalitarismo español ganó la guerra, los europeos la perdieron y eso es lo que se ve en «Los santos inocentes» y también en el actual panorama político español. Porque así se comportan los representantes de VOX en las instituciones mientras el Partido Popular les pone una alfombra para que irrumpan en ellas. Macarena Olona, casi vestida de bata de cola, como una talibana desatada subió a la tribuna del Parlamento y descargó sin piedad ni mesura un sinfín de insultos a la presidenta de la cámara. Después nos enteramos que era la candidata a la Junta de Andalucía por su partido. Campaña Goebbelsiana nos espera, porque eso fue lo que hizo, soltar una serie de barbaridades sin sentido, incluso absurdas mezclando churras con merinas, algo que ya teorizaron y practicaron los totalitarismos de los años 30: lo único que recuerda el que observa es la actitud y vehemencia, para muchos señal de integridad y seguridad, no es lo que se dice sino cómo se dice. Otro miembro de Vox desde la misma tribuna gritó que Dios bendijera a España ante el entusiasmo de sus correligionarios. Religión, familia y patria ¿algo más? Recomiendo ver en youtube una intervención de Franco en inglés que sirve para reírse de la incapacidad para los idiomas del general, pero cuando oyes el lema que pronuncia, yo no me reiría tanto «Religión, familia y patria». Otras veces es «Trabajo, familia y patria» este sacado de Petain y su régimen títere de Vichy. Los mensajes son inequívocos, su postura ante cualquier beneficio a las clases trabajadoras es evidente, siempre vota en contra mientras niega la legitimidad del gobierno que es tanto como negar la legitimidad de la democracia.

El autoritarismo es implacable y termina por rebelar su naturaleza. Se presentaron (Iván Espinosa de los Monteros dixit) diciendo que venían a reintroducir las formas y la corrección, desde el minuto uno lo único que mantuvieron fue el uniforme (otra característica totalitaria) porque las formas… El señorito Iván (el de los Santos Inocentes) llama «maricón» continuamente a Paco el bajo y apabulla con sus palabras y sus actos, es el amo que ejerce como tal y desprecia al que considera desigual. No debe haber otras opciones políticas, ellos ganaron la guerra y dibujaron la España de los cuarenta años. Ellos tiene la razón porque son totalitarios, todos los demás se engloban en una sola palabra, el enemigo, da lo mismo la adscripción política. Los más cercanos a ellos son cobardes por no atreverse a decir lo que ellos proclaman y el resto están todos en el mismo saco que lo único que merece ser lanzado a la sima de la historia (el complot judeomasónico organizado por Moscú, el gobierno socialcomunista pro etarra y bolivariano apoyado por separatistas)

Lean a Hanna Arendt, por favor. El totalitarismo y sus terminales, sean de las décadas que sean, considera lo suyo la ley natural, el determinismo marcado por la historia, lo que ha de ser y eso significa negar desde el contrato social a la ley positiva ¿Cómo se puede ir contra lo que es naturaleza y designio histórico/divino? De ahí su desprecio, su odio. A la naranja podrida se la separa del resto. El siguiente paso es institucionalizar ese odio liquidando todo lo que la democracia ha construido las últimas décadas, interviniendo en todos los aspectos de la vida incluso liquidando la libertad en el ámbito privado y anulando el pensamiento político y, por lo tanto, el espacio público, el lugar de diálogo e intercambio con ausencia de violencia. La tierra que pisan es suya, los demás han de agradecer la posibilidad de seguir viviendo a su sombra.

En Francia casi se produce el vuelco, su presencia es cada vez mayor en toda Europa, el antídoto de la derrota en el 45 ha pasado, en España nunca lo hubo, ellos ganaron la guerra y, por lo tanto creen que deben imponer su derecho, el derecho de conquista.

3 comentarios en “¿Quo vadis España? el totalitarismo a escena

  1. ¡Qué gran película y qué bien traída como espejo de VOX y de lo que al parecer sigue detrás de un PP desnortado!

  2. Sé que lo que voy a decir, molestará. Cuando no existía VOX, Ciudadanos era extrema derecha; cuando no existía Ciudadanos, UPYD era extrema derecha, cuando ésta no existía, el PP era extrema derecha. Yo, ahora, soy de derechas, pero vengo de la izquierda (marxista). Soy joven, pero he vivido desde la izquierda el 15 M y otra serie de luchas. Hablábamos así del PP. Cuando murió Fraga, recuerdo que celebramos dicho fallecimiento con un vaso de vino. Ustedes dirán, y, ¿por qué? Pues porque era del PP. Era fascista y, por tanto, enemigo. Era joven, lo reconozco y ya saben que la juventud es atrevida y arrogante; con todo, muchos pensaban como yo. No creo que demonizar a absolutamente todo partido a la derecha del PSOE sea una buena opción. Recuerden, VOX es ahora el caramelito al que la izquierda mira para criticar, cuando no esté VOX, será otro… Un saludo.

    • Ningún comentario molesta siempre que se haga con la corrección necesaria, como es el caso. En cuanto a lo que plantea no creo que sea tan sencillo. No es que todo lo que esté a la derecha del PSOE sea extrema derecha. La dinámica de la derecha española en comparación con las europeas es diferente no en origen sino en su desarrollo histórico. A partir de la Transición genera un partido que aglutina a todas las familias incluida la extrema. La mezcla con la democracia cristiana digamos que atempera el discurso. La aparición de VOX aflora el discurso en algunos sectores del PP que en realidad eran esa extrema derecha solapada. Te recomiendo la lectura de Hanna Arendt sobre el totalitarismo y analices las propuestas y formas de VOX. Y en cuanto al 15M y Ciudadanos, te recomiendo también el análisis de Gramsci sobre los movimientos espontáneos que presumen de apolíticos y lo que generan a continuación. Puede darte algunas claves. Un saludo

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