Secuestrados en Mallorca

Dice un amigo mío que si a él a los 17 años le encierran en un hotel de Mallorca con gente de su edad y a setecientos kilómetros de sus padres a los diez días le tienen que sacar los GEO.

Al margen de la gracia me gustaría comentar algunas cosas que he escuchado y que, por supuesto, no tratan de enmendar la plana a nadie, ni trato de meterme en casa de nadie y, mucho menos, en las relaciones padres e hijos.

En primer lugar los medios. Se habla sin matiz de viajes escolares. Permítanme hacer un poco de corporativismo. El primer día de colegio las aulas parecían una droguería, el último día exactamente igual. El primer día entradas por tramos, flechas en los pasillos, separación en las aulas, grupos burbuja reducidos, avisos de como llevar la mascarilla y llamadas continuas a la responsabilidad durante los fines de semana y horario extra escolar. Y el último día, también, logrando, la mayoría, la gran mayoría de grupos llegar a los más de 250 días sin covid. Incidencias sí, grandes estallidos, ninguno, por lo tanto felicito y me felicito de la enorme labor realizada desde los centros… Por eso se me hace muy cuesta arriba pensar que una escuela organice un viaje (alguno habrá) al terminar el cole, que profesores y profesoras con lo que hemos llevado se embarquen después de selectividad (los centro han terminado su actividad) en una salida con adolescentes a Mallorca. He escuchado cosas como viaje de estudios a Salou. Con todos los respetos a Salou,… sin comentarios. Por cierto, no he visto, igual sí la hay, ninguna entrevista al responsable adulto de esas salidas y menos docente… O se ha escondido o es que no lo hay porque identificar edad con escuela no siempre es correcto.

Llevo organizando viajes de escuela mucho tiempo y, al margen de que lo nuestro y lo de muchos otros son viajes realmente de estudios y convivencia y, por lo tanto, quedan excluidas las magníficas zonas de ocio, les explicaré como funciona esto.

Hasta la llegada de la pandemia la primera semana de septiembre a la hora del patio (si es en la calle) o a la salida se personan delante del edificio unos individuos e individuas que ofrecen a los de 2º de bachillerato un viaje tras la selectividad a un lugar de ocio con transporte, hotel, entradas a fiestas y demás con un precio muy asequible. A veces, si te haces con uno de los prospectos ves que llevan el nombre de la escuela, no indicando que sea cosa escolar, sólo faltaría, sino a manera de indicador para saber a que grupos se han dado, pero que puede llevar a algunos a confusión. Sobre todo cuando se presenta la hoja a los padres y no indagan demasiado, es muy útil. Por supuesto, todo legal y cada uno se gana la vida como quiere o puede. Un viaje de estudios o como se le quiera llamar, organizado por el centro requiere de una preparación y papeleo, permisos paternos y maternos, visado policial si es en el extranjero, tarjetas sanitarias, listado de medicaciones, posibles alergias y otras historias como horarios estrictos ya que la responsabilidad recae sobre tres o cuatro personas durante las 24 horas… Y durante dos años, nadie ha organizado nada. Lo del macro brote es otra cosa

Viene esto a colación de padres airados que tras los sucesos de Mallorca han puesto denuncias porque se ha recluido a un menor. La pregunta sería ¿y qué hace un menor ahí? Una madre que clamaba la inocencia de su hijo/a porque había ido con su grupo burbuja evitando el contacto con los demás para descansar unos días… En Mallorca, de noche, o de día, me da igual… Tal y como cuentan, algunos grupo de jóvenes tras la selectividad se han trasladado a lugares de ocio con la sana intención de continuar estudiando para su futuro. La verdad, difícil de creer.

Allá cada cual, y si algún colegio se ha visto implicado que para otra vez se lo piense. Las consecuencias las estamos viviendo pero dejen en paz a las escuelas, nada tienen que ver con el estallido de contagios.