¿Por qué soy socialista?

Un amable lector en mi última entrada de este blog sobre JxC y ERC (https://wordpress.com/post/nitantitoasi.com/5019) comentaba que los socialistas no son socialistas y creo que merece una reflexión porque es algo que llevo escuchando hace mucho tiempo. Hay una primera cuestión que siempre me ha llamado la atención y es que todo el mundo parece saber lo que es ser socialista porque la inmediata es acusarte de no serlo. Incluso los más acérrimos antisocialistas acusan a los socialistas de no serlo en lo que parece ser un reconocimiento implícito de las bondades de la condición hoy, parece ser, desaparecida.

Voy a tratar de explicar el asunto como yo lo entiendo y que seguro hará exclamar a alguno que los socialistas no son socialistas, pero, parafraseando a Marx, no corregir el error es una inmoralidad intelectual.

Para que a uno le acusen de no ser socialista lo primero es llamarse así. En el universo de los partidos actuales, pongamos el caso de España, sólo hay dos partidos con apellido ideológico sin ambigüedades ni dobleces, el PSOE y el PSC, el resto tiene nombres peculiares, incluso metafóricos o se autodenominan algo que no son (nadie lleva la C de conservador o comunista, ni la L de liberal ni la F de fascista) Con apellidos claros y a los únicos que se les puede decir es que no sois lo que decís, porque lo decimos, es a los socialistas.

Pero ¿por qué no somos lo que decimos según algunos?… ¿O sí lo somos? Vamos allá.

Una breve incursión en los otros, el conservadurismo es reconocible, una persona de esta índole del siglo XIX no varía mucho en presencia y modos de una en la actualidad. Los que se proclaman liberales, tampoco, el nacionalismo ahí está, reivindicando su pasado y sus metafísicas raíces.

El socialismo. Si reivindicas el pasado del movimiento, eres rancio. Si dices que los tiempos han cambiado, revisionista y traidor. Si hablas de clases trabajadoras te preguntan qué coche tienes y dónde vives, ¿a cuantos no les han llamado “sociolistos”? Si invertimos los términos resulta que el capitalismo no es antiguo y mucho menos rancio, si modifican algo, emprendedores y, por supuesto ya se supone que tu poder adquisitivo te permite sin traba consumir a alto nivel.

Los “negacionistas” basan su tesis en que no hay contacto entre teoría y praxis. Según ellos, con las consecuencias pertinentes, deberíamos estar nombrando a Marx continuamente y ejercitando la lucha de clases. Para los que no conocen el tema marxista, se limitan a la lógica si hablas de obreros has de serlo. Si eres socialista has de vivir como tal que en una caricatura de derechas es alguien con poco poder adquisitivo, poca formación y educación y, por lo tanto de ideología más visceral que intelectual. No como la derecha, gente sensata, de buenas costumbres. Y no sólo la derecha dice estas cosas sino que hay quien asume el rol y, por el lado comunista o populista de izquierdas, nos acusan de traidores por no hablar de la CUP que amenaza con algaradas en la calle, otra cosa a la que hemos renunciado y, por lo tanto, diluido las esencias. Incluso alguno dice que si fuéramos de verdad estarían con nosotros.

Sin embargo, me reivindico socialista, sin obviar, por supuesto, las discrepancias con determinadas acciones e, incluso políticas. Y precisamente por eso de lo que se nos acusa, la aparente discrepancia entre teoría y praxis. Porque, sin generalizar, creo que no es así

¿Podemos seguir pensando y teorizando cómo Marx o Engels 150 años después? ¿Hacer los discursos que hacía Pablo Iglesias, el fundador del PSOE (por si acaso) o Largo Caballero? ¿Tener las discusiones de Kautsky o Bernstein? ¿Mirar a las socialdemocracias europeas de los años 50 o 60? Reivindicación del pasado de forma total y absoluta porque eso es lo que permite entender la esencia del socialismo, la Historia es la Historia y en el caso socialista, fundamental para su entendimiento, el materialismo histórico cómo método a revisar continuamente ¿Suena rancio? Denme otro mejor, y repito que hay que enriquecerlo continuamente, para explicar el desarrollo de las sociedades. Libertad, igualdad y fraternidad (esta última añadida en 1830 y hoy más comprensible con el término solidaridad) el mejor lema de la historia, como objetivos. Necesidad de transformación para conseguirlos y cada nuevo avance nos genera un nuevo escenario que hay que analizar porque hay logros y contradicciones y nos habilita para continuar avanzando y de ahí lo de la 1 Internacional y el asociacionismo obrero, la 2 Internacional y la socialdemocracia, el estado bienestar y sus variantes hasta hoy. El escenario se transforma y el socialismo analiza la realidad, porque es su forma de hacer y avanza, por lo tanto, su acción también se transforma sin variar un ápice sus objetivos iniciales. Ya no hay fábricas de 100000 trabajadores, hemos pasado por cuatro, o cinco o seis, revoluciones industriales y tecnológicas. Gracias a la transformación las clases trabajadoras aprendieron a leer y a competir en pie de igualdad en la formación hasta alcanzar la Universidad, terreno vedado durante siglos. La igualdad en la salud y en la educación, el bienestar y la felicidad, en el sentido ilustrado de la palabra y el que considero mayor logro de su historia, la paz. Dos Guerras Mundiales auspiciadas por los experimentos de la derecha para mantener su estatus dieron paso a la socialdemocracia occidental y su mayor aportación, evitar que Europa (al menos en parte, Yugoslavia siempre estará ahí) se volviera a enfrentar hasta hoy aunada en un gran proyecto europeo. Una relectura, sí relectura, del internacionalismo y a la que le queda por recorrer mucho camino.

Teoría y praxis. La derecha no la necesita ahí están con su idea de que la tierra que pisan es suya y que las cosas han de ser como siempre. El liberalismo que olvidó, por interés, las otras dos palabras del lema (individualismo versus sociedad) y el comunismo y demás movimientos satélites que aún cree que la mejor manera de hacer es tomar el cielo por asalto y el asamblearismo (impagable y necesario ver “La vida de Brian”) Sin olvidar ese bucle melancólico que esconde lo más rancio e interesado de la política que es el nacionalismo reduciendo la colectividad a un solo ente.

Por lo tanto qué fácil es decir “no sois socialistas” porque seguimos reivindicándonos como tales. En cambio ¿qué sustancia tiene decirle alguien no eres pepero, de vox, cupaire, podemita? ¿A qué no suena igual? Es la carga de la palabra y socialismo es muy poderosa y muy identificativa peleando por sus objetivos desde hace siglo y medio y transformando su acción a la realidad. Marx, Tristán, Engels, Bernstein, Iglesias, Campalans, Besteiro, Palme, Brandt. Todos y todas nos dejan un legado, leer el mundo, interpretarlo y transformarlo y nosotros debemos continuar porque el mal nunca descansa.

Por eso soy socialista y no dejaré que nadie me diga que no lo soy….

Amos y masoveros o la carlistada

sesión de investidura El Pais

“No es fácil aceptar que los masoveros te tomen la delantera cuando siempre has sido señor” repiten estos días los de Esquerra para explicar la mala digestión que JxC está teniendo de las elecciones y sus maniobras tendentes a, por lo menos, retrasar que el segundo clasificado de las elecciones catalanas llegue a presidir la Generalitat. Una explicación simplista con aire de lucha de clases (Aragonés citó a Marx!!! aunque no sé si lo sabe) que requiere de matización pues las reducciones al mínimo y más en esta Cataluña de los últimos diez años en la que todo ha sido llevado al absurdo y que hemos escuchado de nuevo en los interminables discursos de la fallida primera sesión de investidura en lo que anuncia ser un bucle melancólico o día de la marmota sin fecha de caducidad.

La Historia, “magistra vitae” decía Cicerón, nos da noticia de algunas cuestiones que considero de interés y dan una interpretación distinta a lo que sucede estos días en el Parlament. Un repaso a la historia de los movimientos políticos en Cataluña nos puede dar la clave de este enfrentamiento entre independentistas y estos contra el resto del mundo y para eso empezaré con la frase que abría el artículo. Aunque creo que merece una previa. Desde la renovación historiográfica del siglo XX muchos temas orillados hasta entonces entraron en la agenda de los historiadores y entre ellos la historia de las mentalidades analizada con métodos y modelos multidisciplinares para investigar lo que las personas y sociedades del pasado pensaron y manifestaron en su tiempo y circunstancias. Y un aspecto fundamental, no es el “qué” sino el “cómo”, o lo que es lo mismo, no digas a nadie que piensa cómo “carlista” que lo negará rotundamente como cosa del pasado, incluso por sus connotaciones y, por supuesto, no entres con asuntos como aquello de la hegemonía de Gramsci o compañía. Igual se entiende con algo más metafórico, “hijos de Atenas, Roma y Jerusalén” en una primera aproximación para describir occidente y a la que, por supuesto, hay que añadir los elementos locales que se crean necesarios.

Y vamos ya con la frase. En lo de los “señores” estamos de acuerdo. Si de algo es heredera JxC es de CDC y esta, además de polo de atracción de cargos municipales del franquismo que hicieron una traslación rápida del nacionalismo ultramontano español al catalán, lo es del conservadurismo catalán anclado en el catolicismo carlista, tradicionalista, rural, clasista y dogmático además de culturalmente folclórico. De un paternalismo social intransigente cuyo única idea de progreso consistía en la ganancia de la familia a través de los nuevos medios productivos que no debían transformar para nada el modelo social imperante. Tan afín y caciquil al resto de la España conservadora que los partidos del turno (conservadores y liberales) estaban muy cómodos sin tener que poner los pies en Cataluña y, por supuesto, el conservadurismo catalán muy cómodo, salvo algún gesto exagerado, con los compañeros de viaje ubicados en el gobierno de Madrid, amigo también, a veces, de gestos para la galería. Es evidente que esa mentalidad existe en JxC, conservadurismo ultranacionalista basado en entidades metafísicas, aquel Dios, Patria y Rey, este último hoy transmutado en República (recomiendo vivamente la lectura de “Los reyes taumaturgos” de Marc Bloch en el que se narra como existía la creencia de que si te tocaba el monarca desaparecían determinas enfermedades, háganse las comparaciones con algunas cosas dichas sobre las bondades del futuro republicano incluido que habría menos muertos en pandemias) Guiado por caudillos rurales y cristianos de reminiscencias supremacistas y xenófobas (Puigdemont, Comín, Torra) y entes de resistencia ultramontano (Consell per la República) ya que lo de las estructuras de estado quedaba muy lejos de su capacidad organizativa. Era más fácil montar partidas carlistas de trabuco y cuchillo de monte, por su raigambre y apoyo rural, que una estructura superior como es un ejército normalizado. De verbo sencillo y repetitivo de esencias religiosas que transmiten dogmatismo, bondad y el camino de providencia que conduce al paraíso en la tierra y en el cielo y enfrentados a la maldad del otro puesta de manifiesto por la verdad revelada al estar del lado correcto de la historia (Borrás, Canadell,…)

Pero donde la frase no me parece que cuadre es que los de ERC se consideren masovers (masoveros), campesinos al servicio del amo. Ya he comentado en otras ocasiones que lo de que se autodenomine Esquerra (Izquierda) tiene algo de engañoso puesto que no tiene ninguna raigambre socialista, internacionalista, sindical, obrera, campesina o algo que se le parezca y sí es reconocible su lenguaje nacionalista, coincidente con el de los anteriores, y con el llamamiento a entelequias (amnistía y autodeterminación) No quisiera equivocarme pero no recuerdo ningún dirigente de ERC salido de las colonias industriales, nidos de explotación aislados en el interior, vapores barceloneses (así llamadas las fábricas alimentadas con carbón) o el campo… Es decir la burguesía progre más urbana que rural pero tan cercana al agujero negro del tradicionalismo que no consiguieron, ni consiguen sustraerse a su tremenda atracción (Junqueras, Rovira, Aragonés,…) Es la melancolía de un Valentí Almirall de voluntad izquierdista y republicana federalista en la línea de Pi i Margall y, al mismo tiempo, preso de sus contradicciones nacionalistas, teniendo en cuenta que en Esquerra no se encuentra ninguna de las dos primeras. ERC se encuentra en la contradicción de tratar de combinar su ADN burgués y nacionalista y, por lo tanto clasista, con unas supuestas medidas de izquierdas siempre presas de tener que justificar su excepcionalidad catalana, señal de identidad del lado conservador. No en vano tanto el socialismo como el anarquismo eran señaladas como ajenos al espíritu e idiosincrasia catalana por haber sido importados de fuera. En el fondo de mentalidad tan carlistas como los amos porque si no no sería lo que es, podría ser otra cosa pero la mentalidad es la mentalidad. Sólo algunos personajes en la historia de ERC, como Tarradellas, se dieron cuenta del desafuero y abogaron por renunciar a aquello que les acercaba a la derecha catalana hoy en día silenciados por el esencialismo con el que quieren competir con JxC, sin olvidar su aproximación nada natural a la CUP. De nuevo ecos del pasado cuando el gobierno de la Generalitat se vio en 1936 a meced de la CNT, institución y antiinstitución en el mismo saco, ahora sistema y antisistema. Tomo prestado un comentario de un compañero siempre acertado y mordaz, gracias Albert, que describe la esencia cupaire, dice que desde que han abierto la Cerdanya ya no hay manifestaciones violentas los fines de semana. El componente trabucaire dispuesto a subir al monte, con chalet o casa pairal, aunque sea de boquilla y, por supuesto tan de mentalidad carlista como los otros, todo muy popular, ¿o es que el carlismo no tiene esa raíz? Pero en la línea de o todo o nada, cómo yo o contra mí. Y, por supuesto, no mezclemos lo personal que uno tiene derecho a tener en propiedad muchas cosas que hacen de esta tierra lo que es.

Y para terminar y siguiendo con la Historia. Esta legislatura comienza lastrada por una investidura donde hay un enfrentamiento entre las diferentes facciones carlistas. También sucedía en la primera de nuestras contiendas civiles allá por 1840 después de siete años de conflicto armado por Dios, por la patria y el Rey. Todo terminó en Vergara, eso sí, Maroto, el general carlista que se abrazó al liberal Espartero, tuvo que quitar de en medio a los que se negaban a aceptar el armisticio. Hoy, afortunadamente, las cosas se hacen de otra manera pero quizás haría bien ERC en hurgar en su mentalidad y analizar bien esa E de la cual presume y, muchas veces, carece, y a su paso por el gobierno los últimos años me remito.

Socialismo/Comunismo o libertad (II)

Cómo era de esperar la cosa arrecia y amenaza gran tormenta. Al grito de “Socialismo o Libertad” Isabel Díaz Ayuso se dispuso a ponerse al frente de las huestes de la derecha como Juana de Arco reencarnada, alguien habrá pensado en la Loca, pero no. El doctor Ángel Gabilondo iba a ser estigmatizado con toda la batería de exabruptos que la mente de ese probado creador de injurias y barbaridades que es el asesor de la presidenta, Miguel Ángel Rodríguez, pudiera parir, y es mucho. Un hombre no olvidemos de probada fidelidad aznarista. Un Aznar, por otra parte, que ha comenzado a asomar viendo que su sucesor en la presidencia del PP no rinde como de él esperaba. El joven José María que aborrecía de la Constitución que decía que Suárez y Fraga, nada menos, habían traicionado los principios fundamentales del Movimiento, reverdece en el maduro líder que sueña con la gran derecha. Un único partido en el que todas las personas de bien y orden se sientan cómodas vigilando los devaneos de una sociedad que camina por el siglo XXI pero que nunca debió avanzar más allá de 1975. Una clara contradicción, por supuesto con el lema de combate, perdón de campaña, en el que se clama por la libertad, precisamente aquella cercenada continuamente por la ideología de la derecha. Pero claro, ya sabemos que maneja un diccionario muy peculiar donde sus definiciones son dogmas inspirados por una verdad de origen religioso.

Sin embargo, algo ha cambiado, haciendo que los cañones de mayo apunten en otra dirección, el anuncio de la candidatura de Pablo Manuel Iglesias de dejar la vicepresidencia para postularse a la presidencia de la Comunidad de Madrid haciéndolo como buen “trosco” sembrando, de entrada, la cizaña. Proclama quien le va a sustituir señalando con su dedo infalible y le echa una OPA hostil a Más Madrid. De nada le ha servido que si Ayuso y Martinez Almeida son presidenta y alcalde de Madrid es por la división que, sin ningún rubor, practicó dividiendo a la izquierda. Nada raro por otra parte, hay en ese lado auténticos artistas de la destrucción que clamaron porque Salvador Illa siguió de ministro tras ser proclamado candidato y ahora ven perfecto que su líder siga siendo vicepresidente. Isabel Díaz tiene un nuevo enemigo y más apetecible y del cual puede sacar buen rédito. El guerracivilismo está servido, las barbaridades que se van a llamar no tendrán límite y los titulares las acrecentarán y no habrá réplica sin contrarréplica en una espiral sin fin donde el terreno quedará baldío y no habrá prisioneros.

Polarizar unas elecciones es moneda corriente y de hecho son su naturaleza, proyectos diferenciados a elección de la ciudadanía. Pero hoy eso ya no es así, aunque debería ya que diferentes cuestiones sustituyen a lo fundamental azuzadas por partidos y medios. Ada Colau llegó a la alcaldía de Barcelona al presentar un enfrentamiento directo y, absolutamente postizo, con Trias azuzado desde los medios y eliminando al resto de la ecuación. El “procés” convirtió cualquier elección en Cataluña en un referéndum haciendo todo tipo de lecturas excepto la de verdad, políticas conservadoras frente a progresistas. Cualquier argumento ajeno a la gestión, es decir, al bienestar de la ciudadanía, es utilizado con fruición, lo otro exige formación, trabajo y responsabilidad. Díaz Ayuso se frota las manos, y cambia el lema “Comunismo o Libertad”, un eslogan cargado de polvo y naftalina, pero también de odio y olvido de todo lo acontecido en España pero ¿qué más da? El viejo Aznar rejuvenecido desde las FAES (Santiago Carrillo decía que era la abreviatura de Falange Española) y con la esperanza, no podrá ser de otra manera, de ver a la ultraderecha dirigiendo la educación, cultura o vete tú a saber qué. El tsunami supera aquel rompeolas de las Españas que cantó Machado. ¿Y Pablo Manuel? Va a poder hacer lo que mejor se le da, cuanto peor, mejor, lo que no se sabe es para quién. Eso sí, tendrá ocurrencias sin parar y dirá esas cosas con tanta naftalina como las de la presidenta, tomar el cielo por asalto y otras. Lo que pasa es que a diferencia de la derecha su argumento es “de derrota en derrota” lo que pasa es que como buen destructor no quiere ni desea la victoria final, ese lugar de resonancias bíblicas al que de manera inexorable nos ha de conducir la historia.

¿Y el socialismo? Ángel Gabilondo, un profesor, cómo él mismo se presenta. Tratará de encontrar su espacio entre los populismos de corte “trumpista” contraponiendo lo que debe ser la política frente a lo que no debe ser. Y no sólo serán los otros candidatos serán los medios incluidos algunos de izquierdas que disfrutan más de titulares sangrantes y que gustan de líderes de colmillo afilado y mensaje vacío. Le han llamado de todo pero yo, si es que sirve de algo, confío en él y por eso he puesto una foto de la que estoy muy orgulloso, hecha tras una conversación sobre educación que tuvimos tras acercarme a él para expresarle mi agradecimiento por su saber. Animo a todos esos que dicen de él que no tiene perfil, que es soso, que no se entera y demás zarandajas mientras unos jalean el gesto castizo de quien reparte bocadillos de calamares y otros justifican que Pablo Manuel pida sin ambages encabezar la lista de los que han estado dando el callo en Madrid estos años, llega el líder que todos esperaban cual Lenin poniendo el pie en la estación Finladia de San Petersburgo. Pues bien, les animo, repito, a poner en youtube “Conferencia de Ángel Gabilondo” y no hay que mirar cuando habla de política, escúchenle hablar de Descartes, de Kant, de Cervantes, de Platón, sin tonterías, con humor, sí con humor, cuando es necesario. No puedo imaginar a los demás hablar con tanto sosiego, conocimiento, de los que han marcado la historia del pensamiento. Y escúchenle hablar de educación, de las necesidades culturales de las personas. Alguien puede decir que se dedique a los suyo pero ese mismo no lo dirá de Díaz Ayuso, periodista que mantenía el perfil de twitter de Pecas, el perro de su jefa Aguirre o el original Pablo que se subía a la mesa para ver el mundo de otra manera, lástima que mucho hemos visto “El club de los poetas muertos” y que a diferencia del inolvidable señor Keating (Robin Williams) se olvidó de que hay más ángulos de visión que el suyo.

La política no da muchas alegrías y cuando ves que se cae por un barranco desespera, cuando ves que la razón y la sensatez son oscurecidas por la ocurrencia y el insulto, por la hipérbole desmedida, por no enmendar el error, porque nunca se cometen. Los salvadores nunca han llevado a ningún sitio, la razón y el diálogo sí. Cuando la inteligencia se pone al servicio de lo visceral, de la barbaridad vacía de contenido, la ética y la política, saltan por la ventana.

Antes he mencionado a Machado y el rompeolas así que terminaré con el poema sabiendo a quién, sin lugar a dudas, votaría don Antonio

Madrid, Madrid; qué bien tu nombre suena,
rompeolas de todas las Españas!
La tierra se desgarra, el cielo truena,
tú sonríes con plomo en las entrañas.

Socialismo o libertad (I)

Isabel Díaz Ayuso. El Periódico

El 4 de mayo habrá elecciones en Madrid. Nada del otro mundo en democracia si no fuera por las circunstancias que han rodeado a su convocatoria. No voy a explicar a estas alturas el “tamayazo” murciano, huida hacia adelante sin requiebros ni disimulos de la derecha que sigue pensando desde hace doscientos años que la tierra que pisa es suya. Voy a escribir sobre las curiosas, y no por ello reales, coincidencias que un historiador puede apreciar en lo acontecido y lo que se prepara ¿Coincidencias?…puede ser y, cómo dicen en Italia “se non e vero e ben trovato”.

Cuenta la historiografía franquista y la postfranquista, hoy más viva que nunca, que el golpe de 1936 se dio para terminar con el desgobierno del Frente Popular y para evitar una inminente, a la par que imaginaria, revolución comunista. Isabel Díaz Ayuso, la, esta sí, sin par presidenta de la comunidad de Madrid, azote del “sanchismo”, dice que su drástica decisión se produce por la inminente traición de Aguado que estaba apunto de pactar su caída, la de la única resistente contra la maledicente izquierda que quiere acabar con la libertad. Coincidencia argumentativa que se fortalece con la presencia de Fran Hervias que espectacularmente anuncia su paso al PP para luchar también contra los rojos y que ahora, parece ser, urdió el tamayazo de Murcia con alevosía y nocturnidad. En aquel aciago 36 el papel de “Director” organizador de la trama lo ostentaba el general Mola, un tipo que juró a su superior que él “no estaba en ninguna aventura”.

Exagerado, dirán algunos. Puede ser. Pero las cosas no terminan ahí aunque hay que irse más cerca. “Socialismo o libertad” dijo a la cámara con la mirada más profunda y semblante serio de la que fue capaz la presidenta. Uno de los lemas de Trump en las últimas elecciones. La campaña para ella y su partido, todos los líderes lo están repitiendo, no va de nada de lo que habitualmente ha de gestionar un gobierno si no de vísceras, sentimientos y principios luchando contra la maldad y para eso hay que utilizar todas las armas. Vámonos de nuevo a la máquina del tiempo. Hubo una época en que daba el comunismo mucho miedo, la sombra de la revolución amenazaba a las gentes de bien, un comunismo que, por cierto, fracasó en todos sus intentos de exportarse en los años 30, pero que no fue óbice para que la extrema derecha apareciera como solución. No era amenaza, era postura intransigente y acerada frente a los rojos, dispuesta a decir y hacer lo que la timorata dialéctica democrática no era capaz de hacer. Y ahí está Ayuso sabedora de que muy probablemente VOX será su necesario apoyo y así, dicen las malas lenguas, que ha ofrecido la presidencia de la Asamblea de Madrid a Rocío Monasterio, una especie de entente entre Sarah Palin y Pilar Primo de Rivera.

¿Y la fecha? Pues el 4 de mayo, un martes ¿a la americana? No lo sé pero lo que sí está claro es que el último día de campaña será nada más y nada menos que el 2 de mayo, día de la Comunidad de Madrid. La institución al servicio del partido y no sólo eso, la historia también. Por ahí desfilará frente a una presidenta transfigurada en Manuela Malasaña los conocidos luchadores por la libertad de los madrileños y, por lo tanto, seguros votantes del PP, Daoiz, Ruiz, Velarde, el alcalde de Móstoles, Castaños, Palafox, Espoz y Mina, Agustina de Aragón y quizás los más cercanos a ese partido, los siete niños de Écija. Menudo fin de fiesta, sólo falta que baja de los cielos Isabel, a la católica, me refiero y Santiago, no ese que están ustedes pensando, sino el santo que tenía afición por decapitar infieles.

¿Y la izquierda? Pues como en el 36 sorprendida y dividida, no olvidemos que las tonterías de Podemos entregó en bandeja un ayuntamiento y una Comunidad que la izquierda había ganado. Ahora las cosas han cambiado, la tradición argumentativa de la derecha española y el trumpismo se han apoderado de la comunidad de Madrid, una mezcla explosiva difícil de derrotar, un encuentro directo, sin partido bisagra entre izquierda y derecha. Y no entre Socialismo y Libertad sino entre Socialismo y Liberalismo populista, pero de eso hablaremos en breve.