El/La gilipollas en la red

Umberto Eco en uno de sus últimos artículos nos habló de ello y lo hizo como el sabía, con las formas debidas pero con una firmeza intelectual a prueba de bomba. Aunque a veces haya que bajar al terruño de los impresentables en el bien sabido de que ya Marc Twain ya nos advirtió de no discutir con un estúpido porque tendrás que bajar a su nivel y él te ganará por su experiencia. Pero hay días…

Hemos recibido la noticia del fallecimiento de la hija del ex seleccionador de fútbol. Personalmente no se me ocurre nada más terrible en la vida. Picasso culmina Guernica con una madre con su hijo muerto en brazos, no imaginó nada peor peor para representar el dolor humano.

Como era de esperar, porque es de personas, llegaron centenares de condolencias incluidas las de instituciones y personalidades políticas como él presidente del gobierno. Y entonces apareció él, o ella, porque no se sabe, ocultan su nombre tras un ingenioso? galimatías y una foto buscada para ocultar determinados aspectos. En su sofá, dispuestos a azotar sin piedad al enemigo, creídos de superioridad moral e ingenio infinito. Y así su dedo comienza a funcionar como si fuera continuación del saco de la bilis porque sus comentarios son eso, biliosos, destilan odio y corrosión, además de multitud de faltas de ortografía. Una cosa es meterse con una cuestión de política y otra muy diferente entrar en lo personal por dar un pésame que es lo más humano del mundo. Pero el gilipollas o la gilipollas no puede perder la oportunidad de ofrecer su ingenio al pueblo ávido de sus aportaciones y mostrar al indeseable que todo lo hace por interés.

Ahora es necesario citar al maestro Eco, estos imbéciles son los que decían tonterías en público y todo el mundo se les echaba encima. Imaginemos la escena, una persona destrozada por lo sucedido, alguien le da el pésame y va el gilipollas y se pone chulo diciendo a todos que no es verdad, que es un mierda, que lo hace por interés… No lo haría porque es cobarde, porque está fuera de lugar y porque lo echarían a patadas.

Pero las redes se han convertido en el lodazal de estos seres. Aquel que intenta decir algo sensato es expulsado a base de dogmas absurdos e insultos. Pero si encima no hay línea roja en el fallecimiento de una criatura no es que sea lodazal, es cloaca, pozo negro y de una total miseria moral. Y, seguramente será alguien de los que nos rodea y jamás pensaríamos que se dedique a cosas así. Incluso puede que sea el más anodino y aburrido, sin criterio propio. Pero ahí está el anonimato de Twitter, que gran oportunidad para soltar por el dedo lo que su boca nunca dirá y la razón es porque realmente sabe que son  gilipolleces retroalimentadas por otros y otras como él o como ella. Que largos, hilos se llaman, de tonterías y mamandurrias, que desperdicio de tiempo, que no de ingenio.

Y, por último, algo que me llama la atención por la celeridad en las contestaciones¿Miran el móvil todo el día? ¿Tienen una presa favorita a la que siguen día y noche como jauría? ¿Cómo es posible parir tanta gilipollez en tan poco espacio de tiempo? Las respuestas son de una inmediatez que asusta. Me preocupa que estén ocupados en algo, porque algo harán, digo yo, y lo desatiendan, un vehículo, una máquina, a una persona… Seguro alguno me dirá que no lo mire, cosa que hago habitualmente, que la libertad está para eso. Exactamente incluso para saber que eres gilipollas y no disimularlo.