Reflexionando sobre la violencia

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Acabo de leer lo que nunca pensé que leería. Un artículo diciendo que hay que hacer un debate serio sobre la violencia porque no hay independencia sin ella (https://www.vilaweb.cat/noticies/disposats-a-morir/) El autor se basa en una entrevista hecha a la monja Forcades donde dice que hay que dar la vida si es necesario. En otro momento la susodicha afirma que fue a la plaza Sant Jaume a proclamar la República pero que no encontró barricadas sino gente paseando y, parece ser, que tuvo una decepción. No sé si es que quería hacer de libertad como en el cuadro de Delacroix.

La lectura de la entrevista y el artículo sólo me sugiere una cosa en la semana que se cumple el centenario del final de la Gran Guerra. Algunos no han aprendido nada y lo que es peor, no aprenderán nada, así que no hay que preguntar eso tan habitual de “¿qué más tiene que pasar?” Mejor que no pase nada porque de nada ha de servir, de lo imperfecto nunca surgirá lo perfecto, decía el gran Descartes. En 1918 el horror marcó a los que habían vivido aquella carnicería patriótica. Muchos advirtieron y avisaron pero los que en los 30 reflexionaron seriamente sobre la violencia se volvieron a enzarzar en otra macromatanza. Y ahora volvemos a plantearnos “seriamente” la necesidad de muertos, y una religiosa anima a ello, frente a la violencia de los otros que están, parece ser, sedientos de sangre. Y ya puestos, además de morir por la patria, podemos añadir algunas cosas más, por Dios, el de Waterloo, los que se han llevado el dinero patrioticamente de uno y otro lado. Y ampliemos la lista vamos a perder la vida por, el liberalismo, el socialismo, el comunismo, el nacionalismo, la anarquía, mi equipo de fútbol, el bar de la esquina, la historia, el derecho, la medicina, la arquitectura, la ingeniería, las notarías o el registro de la propiedad, las croquetas de mi madre, los ojos de Audry Hepburn, los churros o el bacalao… ¿Absurdo? Que va. He sacado una frase del artículo: “Per què els països bàltics van encaixar desenes de morts pel camí de la independència i aquí ni se’n vol sentir parlar?” “¿Por qué los países bálticos encajaron decenas de muertos por el camino de la independencia y aquí no se quiere ni oír hablar?”… ¿A qué suena serio?… Pues a mí me parece igual de idiota.

No soy de dar consejos pero este verano andando por los escenarios de la batalla del Somme vi los efectos de las sesudas reflexiones sobre la violencia. Quizás el autor y la monja deberían darse un paseo por allí. Para ir haciendo boca unas reflexiones de algunos que ya sé que no son como ellos ni aspiran a su preparación. Un tipo aburrido llamado Kant decía que “La violencia entre entidades atenta contra el ser humano”, un americano desconocido, Luther King ““La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve” y un autor venido a menos, Oscar Wilde “Cuando la libertad llega con las manos llenas de sangre, es difícil darle la mano”… Pero hay que reflexionar sobre la utilidad de los muertos. Les propongo una fábula de Felix de Samaniego, otro que no merece compararse con el articulista y la religiosa. Pues bien, escribió una llamada “El congreso de los ratones”. El gato ejercía la violencia contra ellos y se reunieron a ver que hacían y a uno se le ocurrió lo de ponerle un cascabel, todos aplaudieron enloquecidos, que gran idea fruto de una discusión seria… Pero siempre está el aguafiestas que preguntó ¿Y quién le pone el cascabel al gato?… ¿Quizás la monja? ¿Quizás el articulista? Para vuestra tranquilidad recordad “Dulce et decorum est pro patria mori”.

 

De sectarios

Murió Montserrat Caballé, la gran soprano barcelonesa, catalana, española, europea y mundial. Una persona que trascendió el mundo de la ópera en el que reinó sin discusión convirtiéndose en un símbolo cultural universal. De ella se ha dicho que tenía algo de María Callas y de Renata Tebaldi, que ya sólo con esto estaríamos hablando de una de las más grandes, y que además era Caballé, con lo que la hace más grande aún, sus aportaciones personales al arte, de tal manera que no hay soprano en este mundo que no se sentiría halagada sin dijeran que tiene algo de ella. Y lo que más dice, era una buena persona.

Como homenaje se ha interpretado en la catedral de Barcelona el Requiem de Verdi, una de las obras más importantes del repertorio sacro y que Caballé cantó y grabó varias veces. Digamos que una ceremonia digna de la persona homenajeada y recordada. Obviamente uno de estos actos que han de tener alta representación institucional más allá de si te gusta la música o no. Pero faltaban dos, el president de la Generalitat y la alcaldesa de Barcelona. Siempre podrán decir que tenían compromisos ineludibles, como Pedro Sánchez que está en la cumbre iberoamericana y envía a dos ministros.  Pero aún no sabemos si es así o no porque no hay explicaciones pero sí indicios.

Vamos con el president, gran aficionado a los actos en que hay sardanas, castells, trabucaires y ratafia. Nada que decir. Pero claro, que Montserrat Caballé estuviera, como el reitera una y otra vez, en el lado equivocado de la historia, que la tele oficial del régimen TV3 no lo retransmitiera en otro de esos actos de sectarismo a los que nos tiene acostumbrados y que comparte Torra tal y como desgrana en cada una de sus intervenciones, en fin… Igual era la obra, Verdi era nacionalista pero no disgregador sino unificador, vaya por Dios. Igual no le gusta la música más allá de la tradicional, catalana, por supuesto. Sin embargo, sí que estuvo en el último concierto de Simon Rattle como director titular de la Filarmónica de Berlín, en su gira de despedida que le trajo a Barcelona. Igual esto de que fuera una cosa de alemanes o igual Rattle inglés, no sé, algo del “brexit”… En que estaré yo pensando. El caso es que no estuvo, quizás porque Montserrat Caballé es universal y no forma parte de ese poble que dice representar el susodicho. Además si resulta que parece ser que los partidos gobernantes en Cataluña no enviaron representación aunque la verdad, no veo a Rufian o alguien de la CUP y tampoco a los disciplinados puigdemontistas que señala desde Waterloo quien es digno de loa y quien no.

Y vamos con la alcaldesa. El ayuntamiento envió a su tercer teniente de alcalde que ya ha dicho que le darán la medalla de la ciudad, pero dejando caer que no es cosa suya porque la finada les suscita muchas dudas ideológicas y de otro tipo. Además, conocidos son los prejuicios de la alcaldesa con todo aquello que ella no considera popular y la cultura, y no digamos el Liceo o la ópera en general, está fuera de las prioridades de este ayuntamiento. Supongo que el hecho de que haya gente estudiando música que no pertenece a la jet y que no pasa por OT sino que trabaja para conseguir su sueño, no entra dentro del imaginario de Ada Colau que decide en un plis-plas quien es de los suyos y quien no. Quizás es que no puede decir que ella también canta, igual que otras muchas cosas que dice le han pasado aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y que son motivo de memes a cientos. Pues bien, la agenda de la alcaldesa le impedía ir al homenaje de la barcelonesa más universal de los últimos cien años, como poco. No se trataba de quitarle la calle a un facha, pobre almirante Cervera, ni de meterse con la monarquía, ni uno de esos programas a los que corre para hablar de todos los temas habidos y por haber, menos de su ciudad, curiosamente.

No pueden aducir que estaba el rey al que ambos han convertido en diana de sus diatribas y mejor que no fuera porque si no lo más seguro es que hubiera habido aquelarre en la plaza.

Montserrat Caballé hizo feliz a medio mundo y será recordada siempre pero un president que presume de sectario y una alcaldesa llena de prejuicios unidos por aquello que dijo un día Machado (perdón a los dos por mencionar un poeta andaluz) “desprecian cuanto ignoran” decidieron no acudir al acto, Para uno cosas del ADN para la otra cosas de “burgueses”. Me pregunto que hubiera pasado, y no les deseo ningún mal, que hubiera pasado si el homenaje hubiera sido a Lluis Llac o Nuria Feliu de probado pensamiento y ADN…