De verdades, mentiras y barbaridades

DUI_15_970x597Alfred Adler, psicoanalista austriaco ayudante de Freud dijo que  “Una mentira no tendría sentido si la verdad no fuera percibida como peligrosa”. Y seguramente haría falta un profesional del ramo o más de uno para discernir lo que está pasando.

Decía el gran Descartes que aconsejaba un método para llegar a certezas que nos alejaran de lo falso y para ello proponía unas sencillas cuatro reglas. La primera la de la certeza que no es otra cosa que el fin al que hay que llegar. Algo que sea tan evidente, claro y distinto que no ofrezca duda. Para ello proponía analizar cada una de las partes en que se podía dividir la cuestión. La tercera realizar la síntesis y la cuarta repasar lo hecho a ver si de nuevo se daba el mismo resultado.

En estos días previos a las elecciones del día 21 parece que vamos a ver de todo aunque no todo valga.. o no debería valer. Pero es muy difícil desandar lo andado, decir digo donde dije Diego, haber subrayado lo épico y espectacular negando u ocultando aquello que pudiera perturbar la idílica imagen (un exconseller dixit), volver a contar como siempre, 48 es menos que 52 (un diputado dixit) o que no se estaba preparado para el día después (una exconsellera dixit) incluso señalan a los causantes de esto último por no trabajar excesivamente, un exvicepresident y un exconseller de exteriores (un alto cargo del PdeCat dixit).

Aplicando el método esto sería el análisis y la síntesis es que la cosa no era como se decía y, por lo tanto podemos afirmar con certeza que alguien trató de engañar a alguien.

Pero lo que debería servir para restaurar lo que nunca se debió violentar, la convivencia, porque derechos hay muchos y variados pero no a romper la convivencia. Pues bien, de repente y por boca de una posible futura presidenta de la Generalitat, que cuando habla parece estar contando la parte del cuento a los niños donde aparece el ogro o el lobo o vete tú a saber, nos enteramos de que si todo se paró no fue por todo lo anterior sino porque eso que a lo que continuamente se refieren como estado amenazó con llenar las calles de sangre y no podían consentirlo. A continuación se unió a la idea una que dicen fue consellera de agricultura, aunque ninguno del ramo sabe bien para qué. Además de reafirmar lo de la violencia extrema que se iba a desatar nos regala dos perlas dignas de comentar. La primera es esa ingenua afirmación de que muchas personas se les acercan en Bruselas y les dicen que si el pueblo les apoya es porque tienen razón. A parte del cansino uso de la palabra “pueblo” habría que decirles a los comunicativos belgas que ese comentario deberían pensarlo dos veces antes de decirlo. En los años 30 se podía haber dicho lo mismo del gobierno alemán que tantos quebraderos les dio entre 1940 y 1944. A continuación se descolgó con algo peor y que indica el poco nivel de nuestros políticos que no dudan en decir lo que sea o, simplemente, se trata de ignorancia o de irresponsabilidad o vete tú a saber. Pues bien, dijo que se perseguía a profesores por hablar del 1 de octubre en clase. No voy a entrar en eso de “hablar” pero sí en que el colectivo de la enseñanza fue, y lo sigue siendo en algunas partes del mundo, perseguido y eliminado en España no hace tanto tiempo, simplemente por enseñar y sacar a los españoles de la caverna convirtiéndoles en ciudadanos y ciudadanas libres y no aleccionándoles precisamente. Si lo que quiso hacer fue una comparación, fue muy desafortunada y si lo hizo sin darse cuenta, también fue muy desafortunada. Y para rematar llegó el expresident y sin ningún tipo de rubor mezcla el atentado de Barcelona con la acción de estado demostrando que la ética y todas esas tonterías no sirven cuando se va de astuto por la vida. Lo dicho, de aquí al 21 la cosa empeorará.

Sobre el asunto de la violencia podríamos tirar de Guillermo de Ockam, filósofo medieval que aconsejaba la explicación más sencilla. ¿Amenaza de violencia? ¿Para qué? Si con la aplicación de un solo artículo de la Constitución ha bastado para desbarajustarlo todo. Y dos, si tan preocupados estaban por la seguridad del pueblo ¿para qué proclamaron la república si era la razón para desatarla? Lo dicho ¿hasta donde vamos a llegar en este juego de mentiras y barbaridades?

E se non e vero….

escuela-edificios-otros-edificios-10231451No he escrito nada sobre el proceso independentista ni de las aciagas jornadas del 6 y 7 de septiembre ni de todos los hechos posteriores. Decidí no hacerlo porque no quería discutir con nadie, ni con amigos ni con familia. Veía como sucedía a mi alrededor y no estaba dispuesto a perder un segundo, más allá de informarme de lo que sucedía, pero no en discusiones bizantinas. En otras palabras, me convencía a mí mismo que debía ejercer mi oficio de historiador, esperar a que dejara de ser objeto de periodistas y poder trabajar con perspectiva tratando de alejar lo más posible lo visceral del análisis racional

Pero quisiera hablar de un tema colateral que ha salido a la palestra como muchos otros, el de las escuelas y el presunto adoctrinamiento. Hay indignación en el colectivo de profesionales de la educación o eso parece por los manifiestos en defensa de la escuela catalana y demás. Y creo que se están mezclando churras con merinas  y echando una cortina de humo que nada tiene que ver con lo aparentemente sucedido en algún lugar… ¿Qué hora es? preguntaba aquel y el otro le responde, “manzanas traigo”.

Negaré la mayor, el modelo de escuela no adoctrina (y no voy a entrar en algo a lo que también habría que dar un par de vueltas, esplais y demás). No hace falta hacer grandes manifiestos ensalzando los valores que se defienden, educaciones integrales, etc, etc. Un corporativismo mal entendido y que, si se me permite, si que tiene intención política, pero esto es otro tema. Son las personas que forman el colectivo las que pueden adoctrinar, es una cuestión individual, de convicciones y, daré un pequeño palo, falta de ética incumpliendo con el modelo de escuela que en ningún caso defiende el estropicio. Y aquí es donde pongo la mano en el fuego por muchos, muchos y repito, muchos profesionales… pero no por todos. Como en todas las profesiones puede haber quien utilice su posición para opinar, somos humanos y lo que no se puede negar es que estos meses la situación política catalana nos ha sometido a una prueba de estrés dificilmente esquibable. Y los educadores no son ajenos, deberían cuando está ejerciendo, pero no lo son y la tensión vivida en los claustros, que la ha habido y como en todos los demás ámbitos, será costoso reparar los rotos, se puede haber podido trasladar a la clase.

Si embargo, creo que se puede matizar. Yo ejerzo en bachillerato, gente de 17 y 18 años, y además soy el de Historia, aparentemente más vinculado a la cuestión que otros…. ¿Puedo manipular/adoctrinar?… Lo explicaré de esta manera. Comencé a ir a la escuela en 1967. Mis padres, niños de la guerra, no habían estudiado y reverenciaban al maestro porque era una autoridad intelectual, moral, y de todo tipo. Y sabían que si yo iba a la escuela sería en la vida más que ellos y viviría mejor. Los padres de mis alumnos tienen estudios, se informan, internet al alcance de todos y hablan y comentan. El adoctrinamiento, y no lo digo en sentido peyorativo, ya viene de casa. Y si a mí se me ocurriera utilizar mi posición como altavoz ideológico seguramente a los 3 minutos estaría en youtube acusado de manipulación y algún padre se presentaría a pedirme cuentas. Y ahora puedo responder a la pregunta de si puedo manipular. En el ejercicio ético, que es como debe ser, no, porque lo que tendría que hacer es retorcer datos históricos, decir medias verdades y alguno se las creería, una verguenza ya que si la educación y sobre todo la de las humanidades no sirve para hacer buenos ciudadanos y ciudadanas, críticos, responsables que tengan como objetivo el bienestar general y particular,, no sirve para nada… Y lo que no puedo afirmar es que no haya quien se sienta llamado para tareas mayores que sobrepasan el mundo de la educación y entran en el terreno de la búsqueda de Ítaca o de unidad de destinos. y cuidado que tampoco hay que caer en el buenismo, los libros de Historia de España (libros que sólo se llaman Historia, por cierto) de bachillerato han de ser matizados en determinados temas, y en algunos  estoy siendo suave con el término, pero nada que un buen profesional no pueda hacer en clase. Lo escrito no es dogma de fe… Sin olvidar que me resulta una incógnita como grupos de adolescentes identifican perfectamente a un personaje como Franco hasta el hecho de llevar carteles con su foto acusando a todo el mundo de ser franquista.

Me preocupan las escenas que se ha visto y las noticias (no de partidos políticos, ni de chascarrillos en la calle) de compañeros que comentan las situaciones vividas en algunos centros con los más pequeños, 7, 8, 9 años, donde no se le puede llamar adoctrinamiento porque eso requiere un esfuerzo continuado que quiero creer se diluye en el día a día de la clase. Pero comentarios en algunas de esas clases sobre España, la policía, la libertad, la represión y demás se han dado y directamente se ha atentado contra los principios de ese modelo de escuela que se dice que se está atacando. Antes de mirar la paja en el ojo ajeno quizás habría que mirar la viga en el propio y no olvidar que nuestra profesión nunca debe perder contacto ni con los principios tan cacareados ni con la ética, la herramienta que te ha de hacer pensar antes de decir según que. Hay otros muchos foros para hacerlo.