14 de abril: Jimmy Yates

yatesEl 14 de abril de 1931 James Yates tenía 25 años y estaba en Brown Settlement, Mississippi. Seis años después estaba en España formando parte de la Brigada Lincoln combatiendo contra el fascismo. Probablemente aquel 14 de abril no se enterara o poco le importaba lo que sucedía en un país del que nunca había noticias. Un estado de la vieja Europa venido a menos y que no había había participado en la 1 Guerra Mundial, motivo por el que al menos podía haber sido conocido en Estados Unidos. Seguro nada sabría de la situación interna, democracia corrupta, analfabetismo del 60%, atraso económico casi feudal en muchas zonas, desigualdad social insalvable. Pero seguro comenzaron a llegarle noticias de las medidas que un gobierno republicano socialista había comenzado a poner en marcha para voltear la situación. Medidas revolucionarias en medio de una Europa que giraba hacia el fascismo y que también generaba desconfianza en los gobiernos conservadores democráticos, demasiadas novedades en un mundo en crisis. Y, por supuesto, llegaron las noticias de la sublevación fascista de 1936 y vio la reacción de su gobierno prohibiendo el ir a España y la no intervención de la Sociedad de Naciones mientras los rebeldes recibían ayuda de Alemania e Italia. Y con 30 años se embarcó junto con otros 2600 americanos y desembarcó en el país donde se estaba dirimiendo el futuro de occidente, porque así lo entendieron hombres y mujeres de 54 países que acudieron en ayuda de la República víctima de una de las  agresiones nacional e internacional más vergonzosas de la historia.

Jimmi Yates combatió hasta que fueron enviados de nuevo a casa donde se le señaló como comunista y tuvo que vivir conla lacra para su gobierno de haber estado en la guerra civil. Murió en 1993, era el último afroamericano vivo de la Lincoln. Antes de morir dijo “En España fue donde por primera vez, siendo negro, me sentí libre”.

Hoy 14 de abril ¡Viva la II República española!

Música

PMNo conozco a nadie que no le guste la música. Todos tenemos nuestras piezas favoritas y nuestros artistas, incluso asociamos momentos de nuestra vida a determinadas melodías. aquello tan manido de “están tocando nuestra canción”. Pues bien, hoy no voy a hablar de política sino de “mis músicas”, de la primera vez que las escuché y que por ser eso, la primera vez, han quedado grabadas en mi memoria. Vaya por delante que soy un gran aficionado a la música mal llamada clásica y que colecciono grabaciones (vinilos, cintas y cd) desde hace más de 35 años. Mucho tiempo en el que mis conocimientos han crecido exponencialmente escuchando diferentes versiones de centenares de obras y leyendo crítica especializada. Pero voy a hablar de la edad de la inocencia cuando estaba descubriendo el mundo musical del barroco hasta hoy y quería escuchar sin fijarme demasiado o para nada en el intérprete. Y así comienzo por una joya, la 5 de Tchaikovsky por Pierre Monteux, la 6 fue para Claudio Abbado y la 4 para Karajan. Beethoven fue para Bernstein, la 5, Karl Böhm, la sexta y la que más me gustó, la 7 para un tipo sonriente en la portada, Carlos Kleiber. Brahms vino de la mano de Böhm, la 1, Karaja, la 2 y la 3 y Fritz Reiner, la 4, Bruckner y su séptima fue para Otto Klemperer y Schubert llegó via Zubin Mehta. El concierto para violín de Tchaikovsky con Abbado y Natan Milstein, Schumann fue para Baremboin y mi primer Wagner para Rafale Kubelic. Mozart y Bruno Walter, Dvorak y Karajan lo mismo que Mendelshon…Momentos fascinantes de obras que luego he escuchado decenas de veces por otros intérpretes pero que tienen el valor de haber sido aquella primera vez.

Y también recuerdo  mi primer concierto en el Palau con un programa de la sinfónica de Bamberg, el divertimento en Re de Mozart, Matias el pintor de Hindemit y la sinfonía n 2 de Brahms. Para siempre quedará en mi memoria Abbadao y la filarmónica de Viena con la 4 y la 7 de Beethoven, Carlo Maria Giulini haciendo la 1 y la 3 de Brahms, Frübeck de Burgos y la quinta de Tchaikovsky, Rattel y la 2 de Schumann, los conciertos de Cecilia Bartoli o Maazel y la 2 de Sibelius sin olvidar la 5 de Beethoven y la consagración de Dudamel.

Y tambén escucho otras cosas y también iré de primeras veces. Soledad Bravo y hasta siempre comandante, todo lo que haga Silvio Rodríguez, , las cintas de Victor Jara y Quilapayún, el Serrat que cantaba a Machado, y un joven Bosé cantando “Amante bandido”.

Quizás me haya quedado muy esquemático pero todas y cada una de las mencionadas fueron y son grandes momentos,, alegrías musicales que han dejado huella en mi trayectoria vital,  Animaros a hacer la vuestra