De cuentos e imposturas

1411736810_037740_84493900_fotograma_1 Uno de mis primeros recuerdos como lector es un libro de tapa dura y lomo deshilachado en el que se adivinaba un nombre borrado por el paso del tiempo: HC Andersen. Era un libro de páginas amarillentas salpicado de dibujos aquí y allá. Recuerdo perfectamente a Nicolás el grande y el pequeño Nicolás, la cerillera, hadas y elfos, por supuesto la sirenita y el patito feo, y tantas historias más del que es uno de mis referentes literarios. Pero hay uno que vuelve recurrentemente a mi memoria y es el de aquel envilecido emperador al que unos estafadores hicieron creer que vestiría una tela maravillosa que sólo los verdaderos hijos de su padre podían ver. Obviamente era una estafa, no veía nada, pero hizo como si así fuera, las monarquías no se pueden permitir según que lujos. Y claro, nadie la veía pero todos afirmaban que sí por miedo al escarnio y al que dirán. Si el de al lado la veía y yo no… Finalmente el rey salió a la calle obviamente desnudo mientras todos lo aclamaban hasta que un niño se puso frente a él y dijo: estás desnudo. El encantamiento calló y todos rieron escarneciendo al monarca… Pero todos habían participado del engaño, aunque sin saber como sigue la historia es de suponer que todos ya lo habían advertido y no se habían dejado engañar. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Hago esta introducción porque necesitaba escribir algo que me resulta entrañable y que me reafirma en la convicción de que incluso en los cuentos hay enseñanzas que nadie debería olvidar. La educación, después de la salud, es lo más importante (y no me refiero sólo a la escolar), lo que nos iguala, lo que nos aleja de las tinieblas, en símil de mi admirada Ilustración, que sigo pensando es el ideal a alcanzar.

Pero los hechos se precipitan y labor de los historiadores es explicar como se ha llegado hasta aquí. No quiero hablar de independentistas y no independentistas, ni de las ventajas ni desventajas, que no me asalten los guardianes de las esencias, ni los ácratas. No estoy contra nadie, salvo contra los que quieren hacer retroceder el bienestar del ser humano. No oculto mi filiación política e intelectual, soy de esos que llamaron “rojos”, soy internacionalista y federalista, y que nadie empiece con la historia del “no se sabe qué es” “eso ya pasó” y tantas cosas más. Tuve la inmensa suerte siendo estudiante de Historia de escuchar clases de Jordi Solé Tura en la facultad de Derecho, así que aunque parezca pedante, lecciones: ninguna. Tengo formación materialista histórica  y practico aquello que decía Marx (aquí alguno ya me acusará de rancio, luego iré sobre eso) de que dejar el error sin refutación es una inmoralidad intelectual. Y como creo que todo esto es un error y no personal, algo perdonable, sino una gran impostura voy a refutarlo aunque me pongan en una lista.

El nacionalismo es una invención (me niego a llamarlo ideología) nefasta que juega con los sentimientos y oculta los intereses de poder no para gobernar sino para ganar, no por el bienestar de las personas, por el dinero,,, Y eso si que es rancio. Creen en la desigualdad, en la explotación, en que lo poco que hay sólo es de ellos. Eso no se puede decir, pero que bien queda envuelto en sentimientos y banderas por un ideal intangible, la tierra prometida, añadamos victimismo y enfrentamiento con el que es ajeno. Pero es potente, porque juega con lo sentimental y aunque parece que son cosas del pasado de repente te encuentras con que retorna para tapar las miserias de un gobierno de incapaces y ocultar la corrupción que anida y que es jaleado por un gobierno central que se frota las manos porque también ha de tapar su inutilidad, eso sí ideológicamente iguales. Años de mentiras, de pintar un país que no existía y, como dije en otro artículo, todos conocíamos. La foto de hoy es otra impostura, acto solemne lleno de grandilocuencia y sentido de no se sabe qué obnubilados por la grandeza de la patria y llenos de amor terruñero, declaración grandilocuente del president con picado de la TV3, maquina de manipulación sin igual. Un govern y partidos rodeando el momento, allí estaban el que ha laminado la sanidad catalana, la del recorte de becas. los que no pagan centros de gente mayor e infancia, además de sedes embargadas, ITV, hermanos imputados, el cómplice de los recortes que dice que es de izquierdas y afirma ser el jefe de la oposición. Y sólo faltaba la bronca de Pujol. Permítanme el desahogo: ¿Pero tú que te has creído?, a ti no hay que respetarte ni por edad, ni por excargo, has sido lo que has sido, un fruto del caciquismo que tanto mal ha hecho a este país, broncas ni una, un mentiroso sin arrepentimiento que encima amenaza con sacudir el árbol. Sacúdelo, el caos ya está organizado, los iluminados de uno y otro lado campan a sus anchas, nadie dice nada coherente, los populistas llaman a las desobediencia, los niños corren con las caras pintadas y el maniqueísmo más irracional se apodera de los jóvenes dirigido por un grupo de irresponsables para los que el fin justifica los medios… Y al final, nadie habrá sido porque la perspectiva del tiempo pondrá e iluminará la farsa.

Cuanto echo de menos al niño de Andersen.

A mis alumnas y alumnos

escuela

Siempre dije que el oficio de maestro era uno de los que no veía el final de su trabajo ¿Qué será de sus alumnos y alumnas? ¿Habrá servido lo que les expliqué? ¿Habré influido en ellos? ¿Para bien o para mal? Hoy, gracias a las redes esto se ha roto en parte y hoy tengo noticias de más de 400 con los que compartí horas y aulas.

Permítanme los lectores que me refiera a ellos personalmente.

He visto que muchos de vosotros hacéis referencia a lo que sucedió ayer en la Diada entrando de lleno en el tema estrella de los últimos tiempos. He visto declaraciones de orgullo de ser catalán o catalana, orgullo de ser español o española, deseos de ser libres, viabilidad o inviabilidad del proceso.

Quiero aportar algo, no desde la autoridad, sino desde aquello que os repetí y repito cada año que mientras estabais en clase veíais por mis ojos, que la historia que os contaba para vosotros era incontestable, y que soy persona con ideas y eso se refleja en la manera de hacer y explicar, pero sigo añadiendo que no mentiría, o lo que es peor, no explicar ocultando información. Para finalizar el comentario os decía que el círculo se completaría el día que dejarais la escuela y vierais por vuestros propios ojos y podríais pensar por vosotras mismos y que si erais personas crítica, justas, que trabajaran por un mundo mejor habría cumplido con lo que creo que es la labor del maestro que explica Historia.

Sabéis que no soy persona neutral, no creo en ello, lo cual, vuelvo a repetir no incluye ni la mentira ni la media verdad. Por lo que veis en Facebook sabéis perfectamente por donde me muevo de manera muy consciente porque creo en el humanismo y que la mejor manera de expresarlo es una frase de Rosa Luxemburgo, “socialismo o barbarie”. Y no quiero hablar de siglas, ni de personas, ni justificar políticas ni cosas similares. Las siglas, las personas y las políticas pasan, las ideas permanecen y la idea de una sociedad, justa, igualitaria que respete la diversidad y facilite el máximo desarrollo humano estará siempre ahí.

Últimamente todo se está precipitando lo que empezó como la huida hacia delante de un gobierno inoperante -he perdido la cuenta de cuantas veces me manifesté por los recortes sin recibir respuesta ni ser recibido- se ha convertido en un “derecho a decidir” que en realidad es la independencia de Catalunya sin tener claro, por ocultación, que significa eso realmente y que repercusiones tendrá. Lo que fue, y es, el recorte de derechos, el aumento de la pobreza, el descenso de la educación, el aumento de la mortalidad por una caída de la inversión en salud, la imposibilidad de planear un futuro como persona ha sido intercambiado por un tema esencialista e irracional. Y no porque piense que no se pueda ser independentista o no, cada uno puede ser lo que quiera, sólo faltaría, pero desde lo racional y la mirada del otro porque me parece que eso es lo que se ha perdido o no se busca y que se ha encendido una hoguera de manera artificial y no se está pensando de manera individual sino a través de los artistas de la destrucción que seguro tienen un objetivo que no pasa por el bien colectivo.

Me dan miedo muchas cosas en estos momentos. Me da miedo oír un político electo del Parlament decir que esos no son de nuestro bando. Si un parlamentario no sabe que representa a todo el pueblo de Catalunya al margen de las siglas que ostenta y encima utilizando lenguaje bélico…. No me dan miedo las movilizaciones pero si las uniformidades e indicaciones de lo que hay que hacer y donde hay que estar en clara metáfora de pensamiento único y uniformidad ideológica. Me da miedo ver a niños y niñas y a jóvenes que en absoluto, estoy convencido, pueden sopesar lo que significa todo esto salvo en un escenario puramente maniqueo, los buenos y los malos, los vi ayer y los vi en las manifestaciones de los obispos contra el aborto y el matrimonio homosexual. Me da miedo cuando oigo decir que la voluntad popular está por encima de la ley. Me da miedo una burguesía que juega con fuego y que siempre saldrá ganando y no correrá riesgo porque tiene los mismos intereses aquí, en Viena o en Madrid. Me da miedo la derecha cavernaria, que no es España, que estaría encantada de entrar con los tanques por la Diagonal. Me dan miedo los medios que jalean a unos y otros sin importar con que se está jugando. Me da miedo el lenguaje con las tripas que se está utilizando por los unos y los otros sin ápice de raciocinio en un ejercicio perverso de manipulación.

Y, por último, me da miedo el día después porque nadie será responsable de lo que pase, es más, nada se recordará y todo el mundo pasaba por allí sin saber que ocurría, y esto lo digo como historiador porque ejemplos los hay a miles.

Y acabo con una frase del gran historiador Erick Hobswamn que comparto totalmente y que encierra lo que os he querido decir:” el mundo necesita recuperar los valores de la ilustración, para afrontar el futuro. Aquellos que creen en el progreso humano, de toda la humanidad, a través de la razón, la educación y la acción colectiva.”