BACALL Y WILLIAMS

LB RW

Cada año nos sorprende una noticia de estas, algunas inesperadas como la de Robin Williams otras con sorpresa, muchos preguntaron si Lauren Bacall no había muerto ya. Son noticias que llenan de nostalgia porque sus personajes forman parte de nuestra mitología, de esa mística del siglo pasado llamada cine y que hoy a base de efectos y ordenadores sigue produciendo sus historias y sus mitos, que los son y serán de nuestra gente joven cuando ya no lo sean tanto. Ya se ha explicado abundantemente la biografía de ambos así que poco más se puede decir salvo describir sensaciones personales. Empezaré por él. Siempre pensé que nos perdíamos algo en el doblaje sobre todo viéndole agarrado al micro en Vietnam o imitando a Marlon Brando o cómo haría John Wayne de Macbeth en “El club de los poetas muertos”. Siempre he pensado que era buena persona, que con esa cara no se podía ser otra cosa pero también, y no por lo que ha pasado, con un punto de tristeza. Reconozco que no he corrido nunca a ver una película suya pero como a todos, el señor Keating dejó huella imborrable. Quizás por comenzar a dar clases en aquel momento, o por que los profes de humanidades son los majos de las pelis. Me encanta cuando dice que el método para medir poemas es un excremento. Hay un personaje que siempre me ha gustado y que refleja lo que me pasaba con Williams, uno de sus alumnos, el que escribe el poema del gato, que parece que pasa de él pero al final se sube en la mesa, no me gusta como lo haces pero te agradezco que lo hayas hecho.

Y Lauren Bacall, que decir de una diosa inaccesible, de gesto de hielo, de fuerza, con mirada felina y con carácter. Sobre ella una anécdota. Mi mujer y yo nos la encontramos en una librería de Roma, rápidamente comparamos una pequeña libreta y nos acercamos a que nos firmara un autógrafo. Mi mujer le acercó el bolígrafo y le dijo “please Madame Bacall”. Nos clavó su mirada felina y nos dijo “Miss Bacall”, era la señorita Bacall. Cogió la libreta y nos firmó. Genio y figura. Y gracias por enseñarnos a silbar.

SOCIALISTAS (6): OLIMPIA DE GOUGES

OlympeDeGougeFrancesa de Montauban  nació en 1748 y ejecutada en la guillotina en 1793, Alguien me podrá decir que no se la puede considerar dentro del socialismo, por la época. Sin embargo nadie puede discutir la defensa de los mismos valores.

Defensora de los derechos y la igualdad de las mujeres en una época donde la misoginia era aceptada y la desigualdad indiscutible redactó en 1791 la Declaración de los derechos de la mujer tras preguntar: Hombre, ¿eres capaz de ser justo? Una mujer te hace esta pregunta.

1 – La mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden estar fundadas en la utilidad común.

2 – El objetivo de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles de la Mujer y del Hombre; estos derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y, sobre todo, la resistencia a la opresión.

3– El principio de toda soberanía reside esencialmente en la Nación que no es más que la reunión de la Mujer y el Hombre: ningún cuerpo, ningún individuo, puede ejercer autoridad que no emane de ellos.

4 – La libertad y la justicia consisten en devolver todo lo que pertenece a los otros; así, el ejercicio de los derechos naturales de la mujer sólo tiene por límites la tiranía perpetua que el hombre le opone; estos límites deben ser corregidos por las leyes de la naturaleza y de la razón.

5 – Las leyes de la naturaleza y de la razón prohíben todas las acciones perjudiciales para la Sociedad: todo lo que no esté prohibido por estas leyes, prudentes y divinas, no puede ser impedido y nadie puede ser obligado a hacer lo que ellas no ordenan.

6 – La ley debe ser la expresión de la voluntad general; todas las Ciudadanas y Ciudadanos deben participar en su formación personalmente o por medio de sus representantes. Debe ser la misma para todos; todas las ciudadanas y todos los ciudadanos, por ser iguales a sus ojos, deben ser igualmente admisibles a todas las dignidades, puestos y empleos públicos, según sus capacidades y sin más distinción que la de sus virtudes y sus talentos.

7 – Ninguna mujer se halla eximida de ser acusada, detenida y encarcelada en los casos determinados por la Ley. Las mujeres obedecen como los hombres a esta Ley rigurosa.

8 – La Ley sólo debe establecer penas estrictas y evidentemente necesarias y nadie puede ser castigado más que en virtud de una Ley establecida y promulgada anteriormente al delito y legalmente aplicada a las mujeres.

9 – Sobre toda mujer que haya sido declarada culpable caerá todo el rigor de la Ley.

10– Nadie debe ser molestado por sus opiniones incluso fundamentales; si la mujer tiene el derecho de subir al cadalso, debe tener también igualmente el de subir a la Tribuna con tal que sus manifestaciones no alteren el orden público establecido por la Ley.

11 – La libre comunicación de los pensamientos y de las opiniones es uno de los derechos más preciosos de la mujer, puesto que esta libertad asegura la legitimidad de los padres con relación a los hijos. Toda ciudadana puede, pues, decir libremente, soy madre de un hijo que os pertenece, sin que un prejuicio bárbaro la fuerce a disimular la verdad; con la salvedad de responder por el abuso de esta libertad en los casos determinados por la Ley.

12 – La garantía de los derechos de la mujer y de la ciudadana implica una utilidad mayor; esta garantía debe ser instituida para ventaja de todos y no para utilidad particular de aquellas a quienes es confiada.

13 – Para el mantenimiento de la fuerza pública y para los gastos de administración, las contribuciones de la mujer y del hombre son las mismas; ella participa en todas las prestaciones personales, en todas las tareas penosas, por lo tanto, debe participar en la distribución de los puestos, empleos, cargos, dignidades y otras actividades.

14 – Las Ciudadanas y Ciudadanos tienen el derecho de comprobar, por sí mismos o por medio de sus representantes, la necesidad de la contribución pública. Las Ciudadanas únicamente pueden aprobarla si se admite un reparto igual, no sólo en la fortuna sino también en la administración pública, y si determinan la cuota, la base tributaria, la recaudación y la duración del impuesto.

15– La masa de las mujeres, agrupada con la de los hombres para la contribución, tiene el derecho de pedir cuentas de su administración a todo agente público.

16 – Toda sociedad en la que la garantía de los derechos no esté asegurada, ni la separación de los poderes determinada, no tiene constitución; la constitución es nula si la mayoría de los individuos que componen la Nación no ha cooperado en su redacción.

17 – Las propiedades pertenecen a todos los sexos reunidos o separados; son, para cada uno, un derecho inviolable y sagrado; nadie puede ser privado de ella como verdadero patrimonio de la naturaleza a no ser que la necesidad pública, legalmente constatada, lo exija de manera evidente y bajo la condición de una justa y previa indemnización.