Noche oscura

En todas las películas de guerra que se precien la noche antes de la batalla es un momento importante. La conversación sosegada, los recuerdos, el saber que todo lo que había que hacer ya se ha hecho y que en unas horas se sabrá el resultado definitivo de acciones y decisiones. Viene a mi memoria Alejandro antes de Gaugamela, Bruto y Farsalia, Custer en Little big horn o, aunque no era noche, los hombres que buscaban a Ryan a las órdenes de Tom Hanks  sentados escuchando un disco de Edit Piaff.

Las noches preelectorales debido a esta mitomanía mía me sugieren escenas parecidas. Mañana algunos han calificado la jornada como la más importante de la historia de España por la trascendencia del resultado. Francamente, no lo sé. Pero si puedo decir, ahora desde la relajación previa al día D que han sido una campaña frustrante, una campaña donde se ha recurrido de nuevo a lo más bajo, a manipular los sentimientos de las personas. Lo siento, me parece repugnante el juego de banderas, los grito de ¡Viva España! y ¡Visca Catalunya! inducidos por oligarcas sin  escrúpulos que miran al pueblo como Harry Lane (Orsen Wells) desde la noria del Prater en “El tercer hombre” (¿Qué me dirías si te diera 10000 dolares por cada uno de esos puntitos que se parase?) Me repugna verles subidos en un escenario entonando “Els Segadors” mientras han conseguido que los hijos de las clases populares tengan en peligro su educación o que hablen de aumentar la esperanza de vida recortando la sanidad en un ejercicio de cinismo como no recuerdo ¡Y que nadie me venga con historias de que hago demagogia! Estoy hastiado de políticos que desde el seny te dicen eso porque tú, pobre ignorante, no sabes y son capaces de decir con la misma tranquilidad que su padre se llevó dinero a Lientchenstein y cuando lo pillaron pagó o que la heredera es su madre y no él. Me repugna oir que está ahí porque ha escuchado la voz del pueblo y que le atacan por eso en la táctica más antigua del nacionalismo más chusco y rancio.

Y me repugna ver a otros presentarse como garantes del estado bienestar en Catalunya y oponerse a los recortes cuando están laminando España sin piedad acumulando casos de corrupción sin solución de continuidad, hablando de la mala gestión de la izquierda pero construyendo aeropuertos sin aviones en una escena digna de los Marx ¿Qué piensan? ¿Qué somos estúpidos?… Aunque a veces me pregunto si no será así, escuchando medios de comunicación que ya sin ningún rubor se han convertido en felpudos del poder manipulando sin vergüenza.

Mañana es un día importante pero no porque gane una opción política determinada sino porque está en juego la verdad. Según lo que pase mañana, aquella caverna de la que ya nos habló Platón se hará más y más profunda y los auténticos demagogos, oligarcas y garantes de sí mismo volverán a sentarse a ver como con una piruleta estelada o bicolor el pueblo traga con todo lo que hagan.

Alguno me dirá que escribo esto por defender una opción política. Pues sí, defiendo una opción política, la del socialismo, la del PSC, la que todos atacan y a la que se le encuentran todas las contradicciones del mundo mientras no lo son el año de abrazos, besos y no sé si algo má de PP y CiU en Barcelona y en Madrid. Sí, defiendo el PSC porque vivo en Nou Barris, porque mis compañeros y compañeras de agrupación no necesitan bocadillo y algo más para ir a una manifestación pero voy más allá, por que hay jubilados que llevan más de 40 años luchando por la clase trabajadora, con sus broncas también con el partido, pues sí ¿Y qué? Aborrezco de las lecciones de la derecha sobre como debería ser el funcionamiento de las organizaciones y menos recibirlas de los que quieren matar la política. Porque algunos de mis compañeros y compañeras son parados, porque han de pagar tres euros para que su hijo coma lo que se lleva de casa, compañeros y compañeras que no pueden pagar los libros de la escuela, trabajadores y trabajadoras, amas de casa, gente de Nou barris, no un partido de familias “com cal” o de “gente de orden” lleno de directores generales, asesores y apesebrados. Por eso soy del PSC, porque vivo en Nou Barris. Les he visto toda esta campaña salir a la calle desde primera hora en el metro, en mercadillos, paseando por las calles, con sus mesas de propaganda vespertina volviendo a la agrupación a preparar el día siguiente y todo con una bolsita al hombro. Nosotros no tenemos “La Vanguardia” ni TV3 ni “El Mundo” ni TVE, tenemos personas, lo más grande que se puede decir de un partido.

Mañana no sé lo que pasará, incluso este artículo quedará desfasado en breve pero en esta noche anterior a la batalla vuelvo a decir que estoy muy orgullosos de mi ideología, mi gente, mi agrupación y mi partido.

Una reflexión personal sobre el 25N

Falta una semana  para las elecciones y todas las encuestas dan la victoria CiU y una subida de ERC mientras el PSC se hunde siendo el único damnificado de estas desgraciadas elecciones. Las encuestas son lo que son, encuestas, fotografías de un momento determinado pero mentiría si no dijera que su efecto sobre la moral es demoledor y supongo que debe conseguir aquello para lo que se conciben y cocinan, que el indeciso se suba al carro del ganador.  Dentro de una semana lo sabremos

El presente escrito es un intento de explicar unas sensaciones personales y que no puedo negar teñidas del negro de la negatividad, no sólo por el hecho de los malos resultados que se auguran al socialismo sino por todo lo que rodea a este proceso y que ha puesto de manifiesto.

En primer lugar el hecho de que vaya a ganar estas elecciones un partido que lleva dos años desmantelando el estado bienestar y cuyo balance de gestión es nefasta a cargo de lo que Artur Mas llamó el “govern dels millors” y que han resultado pésimos. Un partido cuya sede está embargada por haber recibido fondos ilegalmente, por no hablar de Unió y sus constantes casos de desvíos de fondos y opacidades. Pues bien, a los dos años cambio de discurso tras una manifestación del 11S a la que según Artur había que prestar oídos porque era la voz del pueblo. Sin embargo, los del día 14, huelga general contra los recortes, no era la voz del pueblo supongo que sería la voz de unos indocumentados ignorantes que no entienden  que la política del govern es la mejor y necesaria y que la patria todo lo cura. Pero lo peor es que todo ha quedado tapado por una campaña demagógica, apelando al sentimiento, sin ningún tipo de vergüenza y escrúpulo, engañando sin cesar, donde lo que hay es una oligarquí que entiende el derecho a decir como exclusivo y que cuando habla de estado propio se refiere a  estado propiedad privada de una burguesía cuya historia es de las más penosas que se puedan contar y cuyo pacto y entendimiento con la oligarquía española ha sido siempre total. Y mi sensación es que exactamente igual que ahora, una campaña de enfrentamiento y ninguneo del resto de opciones absolutamente pactada apelando al sentimiento para que no se hable de que son los gobiernos más retrógrados de la historia de la reciente democracia. Todo ello aderezado por unos medios de comunicación absolutamente y descaradamente al servicio de este pérfido juego en el que la política está siendo conducida a la cloaca entre el mesianismo de unos y lo retrógrado de los otros.

Pero hay que hablar también de la izquierda. El tripartito lastra. Mentira. Resulta que los dos partidos, permítaseme la expresión “parásitos” de aquel gobierno crecen en el perverso juego de los mayores. El único perjudicado es el socialismo, pim, pam, pum de todos. El PSC, un partido que puede haber cometido errores pero molesto para todos, derecha e izquierda. Y lo más grave, la ideología que lo sustenta está siendo laminada y empujada a la marginalidad de un estudio de épocas pasadas, porque, y repito,son mis sensaciones, el resto de la izquierda no merece ese nombre, son otra cosa, una suma de ambigüedades llenas de contradicciones más o menos progres que recuerdan en ocasiones el buenismo del socialismo utópico.

En estas elecciones nos estamos jugando cosas que creí ingenuamente que estaban aseguradas. Nos jugamos que la política no sea el espectáculo rancio, manipulado y, sí, asqueroso, al que estamos asistiendo. Que las personas vuelvan a ser el centro de la discusión y no las entelequias que sólo ocultan intereses de clase. Que las palabras libertad, igualdad y fraternidad, justicia social, equidad, igualdad de oportunidades, pasen a la historia. Que la revolución conservadora que comenzó hace 30 años y que no vimos ni entendimos alcance su objetivo final, convertir el mundo en un lodazal de egoísmo e interés particular.

No sé lo que pasará, la semana que viene lo comentaré, ahora me embarga el pesimismo, pero quisiera creer en que la historia nos dará la razón, que la verdad se impondrá, que toda esta pandilla de demagogos insaciable recibirá su castigo, que el mundo será justo y todo el mundo tendrá igualdad de oportunidades… En fin, dejadme que siga siendo socialista.